La Guardia Civil, en una actuación conjunta con la Consejería de Sanidad, ha intervenido en Solares un almacén clandestino que servía de base para la distribución de productos para venta ambulante y en el que había alimentos caducados, putrefactos y hasta deteriorados por roedores.
En la operación se ha destruido más de una tonelada de alimentos perecederos y se ha procedido a la intervención sanitaria cautelar de otra tonelada de productos, informó hoy la Guardia Civil.
El almacén, que se encontraba en estado "deplorable" de desorden y de suciedad acumulada, albergaba productos de alimentación como embutidos, quesos, yogures, frutas y verduras. Algunos estaban caducados y otros putrefactos o deteriorados por roedores.
También había productos congelados en cuatro arcones que presentaban una instalación deficiente y carente de seguridad.
A finales de junio, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil inició una investigación que permitió descubrir las supuestas actividades de distribución de alimentos que se realizaban desde ese local con dos vehículos isotermos.
Tras comprobar que el almacén era clandestino, la Guardia Civil retuvo uno de los vehículos isotermos cuando salía del almacén, donde estaba aparcado el otro. Ambos presentaban unas condiciones sanitarias "lamentables" y contenían alimentos para distribuirlos y venderlos a clientes particulares y bares.
Ya en el interior del almacén, la Guardia Civil verificó el estado del local que carecía de las autorizaciones correspondientes para esta actividad, así como licencia de apertura y sanitaria, entre otros. EFE-Cantabria