Viernes, 10 de agosto de 2007
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Publicado: 16:32

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Talento y sacrificio para llegar a lo más alto
Un aneurisma cerebral hizo temer por su vida
Talento y sacrificio para llegar a lo más alto
Contador, luchando contra el crono. /EFE
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Alberto Contador, con su actuación en el Tour del 2007, se ha convertido en la nueva referencia del ciclismo español, que cuenta entre sus filas con un joven corredor llamado a grandes gestas y que ha quemado las etapas previas al ritmo de los campeones.

Nacido en Madrid el 6 de diciembre de 1982, es el tercero de cuatro hermanos; su pasión por el ciclismo se la debe a su hermano mayor, que le animó a apuntarse al club ciclista de su ciudad, Pinto. Con 16 años comenzó a competir en la categoría de Cadetes de 2º y aunque ni en ese año, ni en el primero de juveniles logró triunfo alguno, sí demostró unas cualidades excepcionales en subida y fue bautizado en el pelotón madrileño como "Pantani".

En su segundo año de juveniles llegaron las victorias, cuatro en total, y Contador se especializó en conquistar los Premios de Montaña, que coleccionaba uno tras otro, ya fuesen de carreras de un día o de las vueltas por etapas, como las prestigiosas Vuelta al Besaya, Ruta del Vino, Sierra Norte o Vuelta a Talavera, a la que acudió con la selección española.

En la Vuelta a la Sierra Norte, la más dura del calendario español, mostró sus cualidades como corredor de fondo al ser segundo en la general en el año 2000 tras Alberto Rodríguez, hermano del campeón de España Joaquím Rodríguez. Un año antes, había acariciado el triunfo en el Premio de la Montaña, que finalmente venció David de la Fuente, actualmente en el Saunier Duval.

Fichado por la ONCE

Sin embargo, sus actuaciones no fueron suficientes para que fuese seleccionado para disputar el Mundial de Plouay 2000 con el equipo español, aunque sí convencieron a los responsables del Iberdrola, filial de la ONCE de Manolo Saiz, que le incorporaron a su equipo aficionado.

Contador sacrificó los estudios cuando aún no había concluido el Bachillerato para dedicarse por completo al ciclismo; si durante su época de júnior dejó de asistir a las últimas clases del día para poder tener tiempo para entrenarse antes de que anocheciese, el paso a aficionados significó el fin definitivo de las actividades académicas.

Se marchó a vivir largas temporadas al País Vasco, donde se entrenaba bajo la supervisión de los responsables del filial de la ONCE, que se percataron de la "perla" que tenían en su brillante colección de talentos.

Mimaron a Contador, que en su primer año ya sumó un triunfo, la Subida a Gorla, y en su segunda temporada como aficionado demostró que esta categoría se le quedaba pequeña. Logró 7 victorias y entre ellas, una de especial importancia: el Campeonato de España Contrarreloj, con lo que demostró que además de subir como el que más, también destacaba en la especialidad que convierte a los buenos escaladores en aspirantes a campeones.

Su salto al profesionalismo estaba cantado, y con 20 años consiguió lo que muchos corredores profesionales no obtienen nunca, inaugurar su palmarés: Fue en la Vuelta a Polonia y en otra contrarreloj, todo un aviso del potencial que atesoraban sus piernas.

Los peores momentos

Con el viento a favor, el éxito parecía ineludible, sin embargo, la desgracia se cruzó en su camino.

Se disputaba la primera etapa de la Vuelta a Asturias del año 2004 cuando Contador comenzó a sufrir unas fuertes convulsiones. Cayó a plomo sobre el asfalto y se le trasladó de urgencia al hospital, donde se le diagnosticó un aneurisma cerebral, que se reprodujo unos días después en su casa e hizo temer por su vida.

Su carrera como profesional pendía de un hilo, pero su pronta recuperación tras la intervención quirúrgica le permitió volver a ponerse un dorsal casi un año después, en enero del 2005 en el Tour Down Under (Australia), donde además, se regaló el triunfo en la etapa reina.

El 2005, el de su retorno, no pudo ser más fructífero: Cinco victorias, incluida la general de la Setmana Catalana, y una nueva contrarreloj, la de la Vuelta al País Vasco, en la que superó a Danilo Di Luca y Davide Rebellin, en plena forma para afrontar las clásicas belgas.

Una especie de maldición cayó sobre Contador, que en otro año par, el 2006, revivió la crudeza de la enfermedad y experimentó nuevas y desagradables situaciones.

Contador fue asociado al nombre del médico Eufemiano Fuentes durante el escándalo de la 'Operación Puerto', que le impidió a él, como al resto de su equipo, el Astaná, sustituto de Liberty Seguros, de tomar parte en el Tour cuando ya estaban en Estrasburgo, lugar de inicio de esa ronda. La sombra de la duda se disipó cuando la Federación Española de Ciclismo eximió al madrileño de cualquier relación con Fuentes.

En agosto, una vez recuperado del sobresalto de la 'Operación Puerto', un nuevo accidente, esta vez descendiendo las Lagunas de Neila tras una etapa de la Vuelta a Burgos, hizo temer por su salud al especularse con una nueva manifestación de su aneurisma cerebral. Contador puso en agosto el punto y final a la temporada, que pese a todas las dificultades, se saldó con dos triunfos de etapa en las vueltas a Suiza y Romandía.

2007 el año de los éxitos

Discovery Channel decidió apostar por el de Pinto en 2007 como gregario de lujo del italiano Iván Basso en el Tour. Antes de julio, no obstante, Contador gozó de libertad y cargó con los galones de la formación estadounidense en la París-Niza, carrera del Pro Tour, la liga de los mejores equipos, en la que se impuso en dos etapas y en la general, y sucedió a Miguel Induráin en el palmarés español de la 'Carrera del Sol'.

A la victoria en la París-Niza le sucedieron una etapa en la Vuelta a Valencia y otra etapa más la general de la Vuelta a Castilla y León.

La ausencia de Iván Basso en el Tour, por estar relacionado en la 'Operación Puerto', le abrió a Contador las puertas del liderazgo del equipo, aunque éste siempre reconoció al estadounidense Levi Leipheimer como el jefe de filas.

La carretera y la expulsión del danés Michael Rasmussen se encargaron de colocar a Contador a un paso de su sueño cuando aún está englobado en la categoría de jóvenes, los menores de 25 años.

La contrarreloj de Angulema determinó que Contador se convirtiera en el ganador más joven del Tour desde Jan Ullrich, que se vistió de amarillo en París en 1997 cuando contaba con sólo 23 años, uno menos que el madrileño.

 
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