-El entorno de 2010 será una fecha crítica. Se ha desbloqueado la línea Gueñes-Penagos, pero a su paso por Penagos sigue habiendo problemas. Su alcalde me traslada la voluntad contraria del municipio a algo que no tiene vuelta atrás. Lo previsto es que de aquí a dos años tengamos la línea de 400 kilovoltios. Eso dejaría todavía una zona descubierta, la oriental, y también Liébana. Pero la pasada semana hemos visto una caída de energía que ha dejado a 15.000 usuarios sin electricidad. Por tanto no sólo hay que ir a la extensión si no a la mejora de la calidad de las líneas actuales. En este sentido, tenemos que hacer un plan absolutamente de choque, frente a dos actores: uno Red Eléctrica, para que queden definitivamente cerradas en los plazos previstos las líneas; y dos, el operador eléctrico dominante en Cantabria que es Enel-Viesgo. Tenemos que replantearnos de manera muy profunda cuáles han sido las bases de relación con el Gobierno a fin de completar todas aquellas actuaciones para que, independientemente de la extensión de la autopista de la energía eléctrica, haya fluido para todas las zonas de Cantabria que lo necesitan. Hacer una planificación previa y ser mucho mas exigentes y rigurososos con los operadores. La relación con Enel-Viesgo ha supuesto resultados muy exitosos pero también ha habido zonas oscuras, y eso hay que ponerlo encima de la mesa para evitar problemas como el de Barcelona, que es algo de lo que nadie está libre y, desde luego, Cantabria no lo está.
-Cuando dice replantearse la relación. ¿Se refiere a más firmeza?
-Es obvio que tenemos que ser de una parte más firmes y más claros en nuestros objetivos. Le vamos a decir a la compañía que todos los esfuerzos que tenga que hacer el Gobierno, los hará, pero lo cierto es que va a ser con objetivos muy concretos y definidos, exponiendo que no pueden darse casos como los que hemos visto, con una infraestructura como la terminal de carbón, tres meses sin fluido.







