La acción criminal, que causó la muerte de los ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, se llevó a cabo con una furgoneta-bomba cargada con amonal o amosal reforzados por primera vez por hexógeno, una potentísima sustancia utilizada desde hace décadas por todos los ejércitos en los explosivos militares. Ésta es la conclusión a la que llegó este verano, tras meses de estudio de los restos de la deflagración, el laboratorio de la Policía Científica.




