
Barandiarán, habitual colaborador de esta veterana cita, es el científico homenajeado en esta edición «por su contribución a la conservación y difusión del patrimonio cultural y el arte prehistórico», con la entrega de una reproducción en plata del bastón de mando hallado en las excavaciones arqueológicas de la Cueva Monte Castillo.
El homenaje al catedrático, que cuenta con una dilatada trayectoria profesional en numerosas excavaciones de yacimientos prehistóricos, sucede al tributado el año pasado a su colega y amigo Joaquín González Echegaray, prestigioso historiador, escritor e investigador cántabro. Barandiarán completará con su ponencia, 'Las apariencias engañan: recreaciones falsas en el arte Paleolítico', este ciclo que ha reunido en Puente Viesgo a trece conocidos expertos desde su inauguración el pasado mes de julio.
La conferencia de Barandiarán sucede a la ponencia, 'Viaje guiado por el arte rupestre del Paleolítico', impartida por María González Pumariega, licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo y responsable de la Cueva del Pindal en la localidad asturiana de Pimiango. La ponente, tras ensalzar la labor y los conocimientos de los guías de las cuevas prehistóricas, centró su exposición en el arte del paleolítico superior y en la época del cromagnon. La especialista destacó la gran simbología del arte rupestre porque al representarse sobre roca o un soporte fijo «nos permite situarnos en la cueva en el mismo lugar donde el artista estaba pintando, lo que es especialmente importante para apreciar su obra». Además, según González Pumariega, «siempre hay que tener en cuenta el medio subterráneo donde se encuentra el arte rupestre, radicalmente distinto al que habitamos». Entramos en un mundo sensorial «enormemente llamativo que apunta directamente a los sentidos y es muy poco racional», aseguró.
Pumariega aclaró que el artista del Paleolítico no pintaba en cualquier sitio, sino que «seleccionaba los espacios con un criterio estrictamente cultural y arbitrario que no llegamos a comprender»; y no sólo lo hacía en el interior de la cueva sino también al aire libre, aunque la mayor parte del arte rupestre exterior se haya perdido y un 81% de él se ha localizado dentro de los asentamientos prehistóricos.







