El viaje de Gambari se produce en medio de un creciente rechazo internacional a la respuesta violenta de la Junta Militar a las manifestaciones de monjes y civiles, que por el momento se ha cobrado varios muertos.
Los ministros de Asuntos Exteriores de los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia (ASEAN), reunidos al margen de la Asamblea General de la ONU, expresaron en un comunicado su «repulsa» a las acciones del Gobierno birmano. También instaron a «ejercer la máxima contención y a buscar una solución política» a la crisis.
«Nos sentimos horrorizados por las informaciones de que se han empleado armas automáticas y exigimos al Gobierno de Myanmar que desista inmediatamente del uso de la violencia contra los manifestantes», agregó el grupo, al que Birmania pertenece pero no China. La reacción de los países asiáticos fue bienvenida por el ministro de Asuntos Exteriores francés, Bernard Kouchner.







