La carta, publicada por 'The Times', sugiere que las autoridades portuguesas vuelven a buscar a sospechosos distintos a Gerry y Kate McCann, bien como responsables de secuestro o de asesinato de la niña.
La Policía encontró en su día huellas dactilares y restos de ADN en el apartamento de los McCann que corresponden a personas que aún no han podido ser identificadas. Al parecer también existe constancia de llamadas telefónicas realizadas con un móvil en la noche de la desaparición de Madeleine cuyos datos no han podido ser rastreados.
Esta información surge cuando el nuevo encargado del caso, Paulo Rebelo, ha ordenado un nuevo registro del apartamento que habían ocupado los McCann con sus dos gemelos y Maddie. La operación, destinada a intentar recoger más pruebas, la llevaron a cabo siete detectives vestidos de paisano y se prolongó durante cinco horas.
Por otra parte, según la prensa portuguesa, en el apartamento pudieron haber dormido otros cuatro niños además de los tres hijos de los McCann. Se trataría de los vástagos de los matrimonios con los que Gerry y Kate cenaban el 3 de mayo.
Acciones legales
Los diarios lusos, además, han retomado informaciones sobre la posibilidad de que el matrimonio hubiera utilizado sedantes para dormir a sus hijos, algo que quedaría recogido en las muestras de ADN. Los McCann reaccionaron esta vez de manera contundente frente a esas especulaciones y advirtieron de que están considerando acciones legales contra los medios de Reino Unido que se hagan eco de ellas.
«Gerry y Kate quieren dejar claro categóricamente que nunca, nunca han usado sedantes con sus hijos. Sugerir lo contrario es algo tan escandaloso como hiriente», aseguró su portavoz, Clarence Mitchell. «Los abogados de los McCann -agregó- observarán con detenimiento cómo los medios británicos cubren las últimas alegaciones portuguesas y tomarán las acciones que crean necesarias».
Es la primera vez que el matrimonio de médicos británicos se dispone a impedir que los periódicos de Reino Unido repitan supuestas filtraciones realizadas en Portugal por los investigadores del caso a los medios del país ibérico.




