
El IPCC examina, valida y sintetiza el conjunto de trabajos publicados sobre el clima por los investigadores de todo el mundo, sirviendo así de correa de transmisión entre la comunidad científica y los dirigentes políticos. Sus informes, cuatro hasta el momento, recogen siempre el mínimo común denominador, sólo aquellas evidencias y conclusiones incontrovertibles y de consenso para los científicos. Por ese motivo, si de algo peca es de exceso de prudencia en sus afirmaciones y pronósticos.
Su último trabajo, publicado este año, atribuye el actual calentamiento a las actividades humanas con un 90% de certidumbre, que en lenguaje científico equivale a una seguridad absoluta. Los expertos predicen un alza de la temperatura media del planeta de entre 1,1 y 6,4º para el año 2100, con una horquilla más probable de entre 1,8 y 4 grados.
Integran el IPCC tres grupos de trabajo, encargados respectivamente de los aspectos científicos del cambio climático, de las consecuencias previsibles del fenómeno y sus impactos económicos y sanitarios, y de las posibilidades de adaptarse y atenuarlo. Cada uno de estos grupos reúne a más de mil expertos, que validan los trabajos de sus colegas. A partir de cada informe se elabora un 'resumen para los dirigentes', una síntesis de unas quince páginas cuyos términos son duramente negociados y adoptados por consenso por el conjunto de Estados miembros de Naciones Unidas.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, destacó que «los documentados hallazgos del IPCC, establecen que el cambio climático está ocurriendo y que gran parte de él es causado por actividad humana», expresó.




