
-¿En los últimos 20 años ha tenido que reciclarse mucho el personal de los zoológicos?
-Sí. Los cambios han sido muy importantes. Sin ir más lejos, en lo que se refiere a los cuidadores. Antes no se daba gran importancia a la actividad y los propios directores o profesionales eran exclusivistas. Ahora los centros saben que la información fundamental la aportan ellos. Se han convertido en expertos y, en las reuniones de este tipo, veo mucho nivel. Hay verdaderos grupos de especialistas.
-¿Y la concepción de los recintos para animales como tal?
-También. Hace unos años, un zoo era un simple almacén de animales. Hoy están mucho más orientados hacia la conservación y la educación medioambiental. En la actualidad, se ubican en espacios grandes para favorecer la reproducción de las especies y la parte de investigación está siendo cada vez más potenciada. Hasta las sociedades de profesionales tienen más peso en el enfoque de las políticas Le vamos cambiando la mente a los que deciden.
-¿La sociedad está valorando este nuevo papel?
-Yo creo que sí. El zoo ya no es un sitio al que ir a pasear con los niños. Es un lugar donde toda la familia puede aprender, porque se ve a los animales en todo su esplendor. Ha cambiado enormemente la conciencia social sobre los animales, un mundo en el que había 'cierto racismo'. Esto es, a algunos se les consideraba muy valiosos sólo porque tenían una melena dorada y eran agresivos , y a otros no se les consideraba. Podría decirse que había especies 'de valor' y, luego, minorías. Esa concepción se ha modificado sustancialmente. Todos los animales tienen su hueco: en la cadena de la vida, lo mismo vale un elefante que un insecto. En Cuba, por ejemplo, estamos volcados en hacer investigaciones sobre nuestra fauna, la nativa. Y creo que muchos otros irán por ese camino.
-¿Cuáles le parecen los principales retos de futuro para los zoológicos?
-Todavía tienen que cambiar mucho más de lo que lo han hecho. Algunos van a pasos agigantados. Éste (por Cabárceno) es un ejemplo magnífico de lo que se puede hacer. Los que se han basado en el mera exhibición no tienen demasiado futuro por delante. Ahora la sociedad pide investigación, que se la explique el comportamiento de los animales. En este sentido, estos lugares son muy valiosos.







