
Todos los que vieron el partido se dieron cuenta: primero fue Serrano quien cayó al suelo entre gritos y aspavientos; después fue Munitis quien comenzó a cojear ostensiblemente. Al final, fue el turno de Garay, otro con las bolas dadas vuelta.
Hay que indagar
Era inevitable cuestionarle sobre el caso. Marcelino reconoció que había habido problemas durante el partido. «Hay que buscar un causa. En algo nos habremos equivocado. Y buscaremos una solución. Pasamos alguna dificultad que nos obligó a hacer otros cambios diferentes a los que teníamos previstos. Hay que valorar los motivos». De todas formas, se mostró muy optimista, pues sentenció: «Los jugadores que han tenido calambres no los tendrán el miércoles».
Pareció una explicación pobre, de modo que se volvió a la carga con más preguntas. Él razonó que, en vista de lo sucedido, era necesario buscar las causas, y que si hubiese sabido desde un principio cuáles eran éstas, no hubiese ocurrido.
¿Será por la dieta?
Cuando se llegó a apuntar la posibilidad de que la dieta que siguen los futbolistas del Racing estuviese relacionada con esas súbitas indisposiciones, a Marcelino se le agotó la paciencia, pues creyó detectar un ataque hacia el nutricionista que controla la alimentación de los jugadores, y que ha sustituido a quien venía encargándose de ello en los últimos años.
Si primero trató de torear tanta curiosidad haciéndose el despistado y echando mano de su reserva de ironía, después, entró al trapo. «Pues tendrán que echarnos a nosotros y traer al preparador físico del Getafe, porque ellos no han tenido calambres», respondió, tajante.
«Con calambres, y con nutricionista, tenemos quince puntos. El Getafe, cinco. ¿En que entramos aquí? Nosotros no somos perfectos, o a lo mejor alguno sí. Trabajamos para buscar las soluciones. Escuchamos, y todos saben que tienen un asesor, que antes lo tenían fuera y ése es a lo mejor el que está largando. Puede ser un ejemplo. Hay que buscar soluciones».
El técnico del Racing se desató. «Resulta que el debate es el nutricionista y estamos aquí con quince puntos. Pues el consejo de administración tendrá que echar al nutricionista, al preparador físico y al entrenador, porque no sabemos nada, el equipo no anda. Y eso que tenemos quince puntos y vamos en el octavo lugar. Si fuese adivino ganaríamos todos los partidos, porque sabría lo que hay que hacer siempre, pero no lo soy. Intentamos hacer el trabajo lo mejor posible y equivocarnos lo menos posible e intentaremos buscar soluciones».
Ya lanzado, llevó la situación al absurdo. «A lo mejor es que no tengo que entrenar. Comemos unos pinchos y ya está solucionado».
Lo importante
Lamentablemente, la polémica hizo olvidar lo realmente importante: la buena situación del equipo. «Hemos tenido dos ocasiones y cuatro llegadas y hemos metido dos auténticos golazos. Unas veces tienes efectividad y otras no. El Getafe es un gran equipo con el balón, pero hemos vuelto a ser competitivos», eso contó Marcelino antes de enfadarse.







