
Hoy, para ser exactos, las que superan con creces los 80 años de esperanza de vida son las española -83,48-, mientras que los varones se benefician de la media aritmética que engordan ellas. La longevidad masculina está aún en los 76,96 años, casi seis años y medio por debajo. Un dato curioso se desprende del estudio: son las comunidades cantábricas las que mayor diferencia reflejan a este respecto entre mujeres y hombres.
Asturias, Cantabria y el País Vasco son las únicas autonomías en las que ellas viven, por término medio, siete años y pico más que ellos. Las mujeres de Cantabria son las más longevas, con 84,64 años de expectativa de vida al nacer, y las ceutíes las menos afortunadas, con 81,61 años. Entre la población masculina, a los navarros les espera una vida estimada de 78,46 años, mientras andaluces y ceutíes se quedan en los 75,6 años. Según el INE, es en las franjas de edad más avanzada donde la población española ha dado el mayor 'estirón', por lo que su efecto sobre la esperanza de vida al nacimiento no es tan elevado.
Desde 1981, la expectativa de vida de mujeres y hombres de más de 65 años ha crecido en 3,2 y 2,4 años, respectivamente. En la actualidad son ya casi dos millones los octogenarios españoles, el grupo de edad que más ha crecido en los últimos quince años: un 66%, frente al 13% de aumento general de la población.
Navarros, a la cabeza
Los datos por comunidades autónomas muestran también una evolución favorable de la mortalidad en cada una de ellas, destacándose como las mejores en esperanza de vida al nacimiento La Rioja (6,4 años más, pasando de los 74,74 años de 1981 a los 81,18 de 2005) y Navarra, que aumentó 6,2 años de los 75,33 a 81,51 años de 2005. En el año 2005, las poblaciones de Navarra, Comunidad de Madrid, La Rioja y Castilla y León fueron las de mayor esperanza de vida. De tal forma que los navarros son los que más viven, con 81,51 años de media. Les siguen de cerca los madrileños (81,39), castellano-leoneses (81,28), y riojanos (81,18 años).
En el extremo contrario, Ceuta (78,62 años) y Andalucía (78,83) parecen desmentir el tópico sobre las bondades del sur, al igual que Canarias (79,16) y Melilla (79,32), tercero y cuarto por el final.
«Estas diferencias tienen que ver con las desigualdades sociales, económicas, de conocimiento, culturales...», explica la experta en Sociología del Envejecimiento María Teresa Bazo. «Pasa también en una misma población: por lo general mueren antes los que peor nivel de vida llevan».
El desglose por comunidades especifica que Andalucía aumentó su esperanza de vida en un 4,37 años desde 1981 (74,46 años) hasta 2005 (78,83); Aragón en estos años aumentó su esperanza en 3,96 años (de los 76.54 años del 81 hasta los 80,5 de 2005); Asturias, subió 4,95 años más (de los 74,81 años de 1981 hasta los 79,76 de 2005); Baleares 4,68 años más (de los 75.76 hasta los 80.44); Canarias 4,92 años (de 74.24 a 79.16); Cantabria 5,39 años (de 75.46 a 80.85); Castilla y León, con un aumento de 4,94 años (76,34 a 81,28) y Castilla-La Mancha, con 5,18 (de 75,60 a 80.78).
También están Cataluña, que aumentó 3,62 (de 76,88 a 80,5); la Comunidad Valenciana, con 4,7 años (de 74,87 a 79,57); Extremadura, 4,86 (74,82 a 79,68); Galicia, que pasó de 75,23 a 80,44; Comunidad de Madrid, que pasó de 76,27 a 81,39 años de esperanza de vida; Murcia, que en 1981 era de 74,67 y en 2005 de 79,60; País Vasco, que fue de 74,97 hasta los 80,75 de 2005; y Ceuta y Melilla, que de 71,71 pasaron en Ceuta a 78,62 y en Melilla a 79,32 años.
Europeos
Las estadísticas europeas confirman la progresión en expectativa de vida de los españoles. Según las tablas de Eurostat, la mujer española descuella entre sus congéneres europeas, sólo superada por las francesas (83,82 años), aunque los datos del país galo corresponden a 2004 y dificultan la comparación real. En el otro extremo, las que menos viven son las rumanas: sólo 75,70 años. Entre los varones, los países bálticos salen mal parados; la expectativa de vida de los hombres letones y lituanos no pasa de 65,3 años. Los más longevos son los suecos (78,49 años), seguidos de irlandeses y malteses, con 77,2 años. Los españoles aparecen en sexta posición, por detrás también de italianos y británicos.
La mayor esperanza de vida de los españoles se conjuga con una caída en los niveles de natalidad para dibujar una sociedad cada vez más envejecida: para 2050, señalan algunos estadistas, seremos el país más viejo del mundo. «No tiene por qué ser malo tener muchos viejos -aduce María Teresa Bazo-. Podrá suceder, ya está pasando, que haya un sector de gente mayor que funcione como un 'lobby' influyente y que genere mucha demanda de servicios, con gran poder adquisitivo para hacer gasto. Lo que sí parece es que se va a dar una mayor polarización entre los mayores, con unos dependientes sólo de las pensiones del Estado, que podrían llegar a ser muy bajas, y otra parte que se habría dedicado a ahorrar y viviría muy bien».







