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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

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La Mancomunidad de Cotos del Asón se 'planta' y pide otro trazado para la línea de alta tensión hasta Güeñes
Denuncian que la infraestructura supondrá la desaparición de parte del encinar cantábrico de Valseca y de todo el robledal de Remendón «No nos oponemos a la línea, porque también queremos luz en casa, pero sí a que se destruya naturaleza si existen alternativas», asegura
21.11.07 -

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La Mancomunidad de Cotos del Asón se 'planta' y pide otro trazado para la línea de alta tensión hasta Güeñes
El rebeco se ha adaptado excepcionalmente al escarpado y calizo territorio del Alto Asón, comarca que ha recolonizado tras casi 150 años de ausencia absoluta. / MIGUEL DE LAS CUEVAS
La línea de alta tensión entre Penagos y Güeñes, un corredor básico para asegurar la suficiencia energética de la comunidad cántabra, no nació con buen pie -el Ayuntamiento de Penagos ha liderado durante años una auténtica cruzada contra los planes de Red Eléctrica Española (REE)- y, si el diálogo no lo remedia, parece que culminará su horizonte con una suerte pareja. La Mancomunidad de Cotos (cinegéticos) del Asón, que agrupa prácticamente a la totalidad del territorio de la comarca (Ampuero, Bárcena de Cicero, Guriezo, Junta de Voto, Laredo, Liendo, Ramales de la Victoria, Rasines, Ruesga y Soba), ha entonado un 'basta ya'; ha manifestado su oposición al trazado al 'destruir' parte del encinar de Valseca (Rasines) y del robledal del Remendón (Guriezo); ha movilizado a todos sus efectivos e, incluso, ha lanzado una advertencia: si Red Eléctrica no se aviene a razones, el proyecto podría 'ralentizarse'. «Si esta gente está dispuesta a escucharnos, estupendo. Si no, tendremos que tomar medidas. Depende de ellos», indicó Ramón Calvo, presidente de la mancomunidad.

Nada hay en su reclamación, afirman, de ecologismo mal entendido -«nosotros también empleamos la electricidad», añade Calvo-, ni tampoco de sesgos políticos: «estamos muy lejos de tratar de alejar el progreso de Cantabria (...) Lo único que pretendemos es que esa línea se construya cumpliendo estrictamente las normas reguladoras para ese tipo de instalaciones (...) En un hábil movimiento del Gobierno vasco -prosigue el presidente-, la línea no va a tocar ni un metro de su territorio. Han declarado parque natural la zona afectada por el trazado (Carranza), y REE, al diseñar una ruta alternativa, no ha pensado más que duplicar la zona afectada en un ayuntamiento colindante, como es Rasines en este caso, y dañar gravemente un encinar atlántico prácticamente virgen de casi 1.000 hectáreas. No sólo eso, sino que además van a arrasar uno de los pocos robledales autóctonos que nos quedan en Cantabria, como es el de Remendón en Guriezo. Nosotros hemos velado siempre por conservar ambas superficies y no vamos a pasar por esto ahora».

La solución, a juicio de Calvo, es sencilla. Sólo hace falta voluntad por parte de REE. «No es tan difícil llegar a un acuerdo dialogado si se tiene verdadero interés -concluyó-. Los cántabros nos merecemos algo mejor, y si el traer posibles mejoras se va a traducir en aceptar por imposición lo que otros no han querido...Tenemos alternativa para el trazado y lo único que esperamos es que Red Eléctrica entienda que no es lógico pasarlo por las áreas más vulnerables, destruyendo zonas emblemáticas en las que, y hay que recordarlo, anida una pareja de águila real, por ejemplo».

Águila real, en peligro

De unos meses para acá, como cita Calvo, una pareja de águila real ha recolonizado el Alto Asón; un territorio que abandonó hace décadas. La deforestación, los nuevos usos agroganaderos, la caza furtiva, los venenos y la desaparición de sus principales ecosistemas, entre otras muchas razones ligadas al desarrollo, forzaron un exilio que intentan reconducir.

Lo avala, tal y como ya publicó este periódico, el testimonio de los guardas de campo que prestan servicio para la Fundación Naturaleza y Hombre, una organización conservacionista que preside Carlos Sánchez (presidente del Comité Español de UICN) y que este año precisamente ha festejado su duodécimo aniversario. Larga vida que a su vez el propio Sánchez desea para la gran rapaz. ¿Sus razones? Un aumento de especies 'testigo' implica necesariamente una elevada naturalidad del territorio. Dicho de otro modo: que las estrategias de conservación que impulsa la fundación en la Montaña Oriental, su principal pabellón ambiental, han comenzado a surtir efecto.

La realidad, no obstante, es que aunque no se descarta que en el futuro otras parejas de águila real puedan asentarse en la zona oriental, no es fácil. En primer lugar, porque la población global de la especie no vive un 'pico de abundancia': en Cantabria no subsisten más allá de veinte parejas repartidas entre Liébana, Saja y Valderredible. De otro lado, porque son muchos los años que han permanecido ajenas a Asón. Y finalmente, por el carácter territorial que caracteriza a este tipo de aves: una pareja ocupa áreas de hasta 200 kilómetros cuadrados.

Habría incluso una cuarta razón de peso: la reducida productividad del ave. La puesta la integran dos huevos, habitualmente, sin que ello implique además una tasa completa de supervivencia para los pollos. Ello dependerá de muchos factores. El alimento y, como subraya Sánchez, un alto grado de naturalidad de los hábitats que garantice las pirámides tróficas, son dos de los principales. «La cuenca conforma un espacio natural de privilegio que ha de ser salvaguardado frente a cualquier impacto negativo», insistió.
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