En este sentido, recordó que ATA defiende a nivel nacional los intereses de pequeñas y medianas empresas de Baleares y Cataluña.
Lorenzo Amor se refirió ayer al «ambiente caliente» que hay en Cantabria tras la escisión en el seno de la CEOE-Cepyme de los sectores de la construcción y metal, que solicitan al Gobierno de Cantabria que les reconozca como la «organización empresarial más representativa» de Cantabria.
En este sentido, el presidente de ATA dijo ayer que le gustaría que ambas asociaciones, y no sólo la Federación Empresarial de Cantabria, «pusieran encima de la mesa su certificado de representatividad». Amor consideró injusto que la CEOE no tenga «nunca» que presentar este certificado ya que se lo concedieron en los Pactos de la Moncloa, en 1977. «Sólo el que viene detrás tiene que acreditar su representación», dijo Amor, en referencia a la Federación Empresarial.
Sobre esta polémica, el presidente la CEOE, Miguel Mirones, afirmó un día antes que la representación de afiliación es que CEOE tiene en Cantabria 57 asociaciones sectoriales y un millar de empresas individuales afiliadas directamente frente a las cuatro 4 asociaciones que hay en la Federación Empresarial de Cantabria.
Amor insistió que «independientemente de si obtienen el certificado de representatividad o no la Federación Empresarial de Cantabria, nosotros nos gustaría ser sus representantes a nivel nacional».




