El entramado de las redes de los carteles de la droga en el país se extiende por la mayoría de los estados fronterizos del país, tanto por el norte, como por el sur. Acabar con ellos fue el objetivo del presidente Felipe Calderón cuando en diciembre del año pasado asumió la presidencia de México. Sin embargo, al hacer balance anual tuvo que reconocer que pese al despliegue de más de 25.000 militares, el poder narco se mantiene. Uno de los logros ha sido incautar con pocos días de diferencia, en octubre, 23,5 toneladas de cocaína, el mayor en la historia del país, y otro de 11 toneladas. Además hizo un llamamiento a unir todas las fuerzas para hacerles frente y evitar que logren su objetivo de influir en la política porque «pretenden tomar el control de estas autoridades mediante la intimidación y la corrupción».
Con mayor o menor empuje, son varios los carteles que se disputan el territorio mexicano. Entre los más poderosos destaca el Cartel del Golfo, que en los dos años se extendió desde el estado de Tamaulipas hasta los de Michoacán, Veracruz, Nuevo León y el Distrito Federal, aseguraron ayer las autoridades de México, según las autoridades mexicanas. Michoacán, donde mataron a Sergio Gómez, es uno de los estados más afectados por una ola de violencia vinculada con una guerra entre narcotraficante.
El crimen no cesa pese a que se comenta sobre una supuesta 'tregua' firmada en julio entre el Cartel del Golfo y su principal rival, el de Sinaloa. Las autoridades de este estado del Pacífico mexicano sostienen que casi el 90% de los homicidios son cometidos por los narcos. También se dejan sentir los carteles de Tijuana y de Juárez afincados respectivamente en esas ciudades fronterizas con EE. UU.
Desde el gobierno sostienen que la presión de las fuerzas de seguridad los está obligando a buscar refugio en otros lugares de Centroamérica como Panamá y Costa Rica. Según un informe de la Procuraduría General de la República (Fiscalía), los mafiosos se organizan en varias células que reproducen en distintos estados. No hay día que no aparezcan en algún lugar del país uno o varios cuerpos, hasta diez por jornada, con signos que delatan la autoría de los narcotraficantes.







