El Gobierno de Cantabria tiene que dar el 'do de pecho' y volcarse con una ciudad emergente, independientemente de la difícil situación político-municipal de turno, que en Castro Urdiales ya empieza a ser habitual legislatura tras legislatura. Y han de redoblarse esos esfuerzos porque el ciudadano de a pie tiene la sensación que la labor de la administración regional no es suficiente y lo que es peor, que esos servicios que demanda para sí existen a un paso, en la comunidad vecina.
Ni el Ejecutivo regional ni el Ayuntamiento pueden permanecer ajenos a esta realidad y deben hacer un esfuerzo por dotar a Castro Urdiales de todo aquello que una ciudad de tanta importancia necesita. Y es que el aumento del número de habitantes debe ir de la mano de una mejora en los servicios, porque de lo contrario se acrecentará entre la ciudadanía castreña esa sensación de lejanía -no sólo en kilómetros- entre Castro y Santander.
Nuestros representantes políticos, los unos y los otros, se examinan en Castro y el aprobado no es suficiente.




