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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

PANORAMA - GASTRONOMIA
Vivir rodeadas de color y olor natural
Alicia Flores e Itziar Azcona elaboran una gran variedad de mermelada natural en su taller de Vega de Liébana
22.12.07 -

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Vivir rodeadas de color y olor natural
La mermelada es altamente enegética como desayuno. / FOTOS: P. G. BAHAMONDE.
No era hoy un día especialmente singular para mí, a no ser por la siempre agradable idea de visitar Vega de Liébana con el telón de San Glorio y Peña Prieta nevados, tierra, ésa, de buenos amigos. Me dirijo a La Vega, capital del municipio, para visitar a Alicia Flores y a Itziar Azcona en su taller de mermeladas 'Liebanatural' que ya está en su cuarto año de andadura. Justo a la entrada del pueblecito de montaña y una vez aparcado el coche alzo la vista hacia las primeras nieves de las cumbres de Bistruey y Córfina y es en ese instante preciso cuando un delicioso olor entre dulce y afrutado inunda mis sentidos. Es, no sé, ¿kiwi, quizá?. A medida que me aproximo reconozco también la suculenta manzana y la pera conferencia. Pero, un momento, ya en el limen de la puerta salen a mi encuentro, y perpleja noto algo más «dime que no es zanahoria el aroma que estoy percibiendo, Itzi» la increpo. Ella sonríe al tiempo que nos adentramos en el pequeño obrador y yo me apercibo de que saldré con una impresión muy marcada y radicalmente diferente a la que tenía en mente en ese momento, la misma que ha propiciado una contundente y oportuna variación en el desayuno de mi hija y en el mío..

Al acceder al interior, dos grandes perolas ligeramente más grandes que las de Nela, la abuela de Alicia, ofrecen todo un espectáculo de color y olor. En una, el dulce de manzana está recibiendo los últimos hervores mientras que en la de al lado, el tono naranja ya palidecido de la zanahoria que ya está a media cocción recibe el fresco e intenso verde que proviene del kiwi que Dana, una de las dos ayudantes acaba de añadir. El olor de la insólita mezcla a medida que pasan los minutos va ganado enteros en mi interior y, una vez añadido el manto de azúcar y contemplada la ebullición, el deseo de probar o degustar la receta es acuciante. Paradójicamente, alguien pronunció un «prueba y verás» al tiempo que me acercaba una cucharada a la boca. No pude articular palabra, fue mi rostro el que se expresó por mí ante las carcajadas de las cuatro mujeres que desde primera hora de la mañana pelaron, cortaron y cocinaron ante mis ojos aquella delicia. La mermelada de kiwi con zanahoria untada en una rebanada de pan, o pan tostado en su defecto, es altamente energética como desayuno para grandes y pequeños. De sobra es sabido que ambas frutas cuentan con innumerables propiedades necesarias para el organismo. Pero eso no es todo, en la despensa de Liebanatural no hay aditivos ni conservantes ni absolutamente ningún ingrediente más que no sean grandes sacos de azúcar, cajas de fruta de la temporada, garrafas de aceite de oliva virgen y alguna botella de orujo de Liébana.

«Hacemos con la fruta lo mismo que hacía mi abuela, exactamente igual, ella decía que ni muy dulce ni muy ácido y yo, como ella, encuentro el equilibrio con un maravilloso conservante natural, el limón. Así no proliferan las bacterias responsables de la acidificación ni las que endulzan. La conservación del producto que se cierra en caliente, según sale de la olla, es natural y durará más de un año. Por eso aquí no pintan nada los productos artificiales». Todo esto lo explica Alicia vehementemente mientras empuña con maña la gran batidora de mano que guarda proporción con las dimensiones del perol o de la autoclave en la que meten los 200 frascos que elaboraron en una jornada normal como la de hoy y que el baño maría de 115 grados sellará hasta que vuelvan a ser abiertos ya en la mesa del consumidor, con una etiqueta que reza 'semana 49 de 2007' y que caducarán en noviembre de 2009.

«Y ahora ¿quieres saber a dónde van todos los desperdicios de las mondas de la fruta?" inquiere Itzi sonriente. Y sin dar tiempo al asentimiento señala un saco. "El plástico al plástico, el cartón al cartón, el vidrio al vidrio y lo orgánico que tomamos de los árboles y por tanto de la tierra, pues a la tierra otra vez, porque va directo a los chones (sic) de Arturo, el de Valcayo, que viven a cuerpo de rey!».
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