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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

ATAULFO ARGENTA 1958-2008 - I
Renovarse o morir
20.01.08 -

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Renovarse o morir
Xxx. / XXX
Ataúlfo Argenta abrió una vía cultural para la música española nueva, podríamos decir que hubo un antes y un después. Argenta atrajo al público joven a los conciertos y teatros, consiguió que la música sinfónica fuese popular,(el público de la Porticada abarrotaba el aforo de la plaza como sus exteriores durante el Festival de Santander), fue uno de los fundadores de los Festivales Internacionales el de Granda y Santander (1952), difundió la música española por todos los escenarios europeos, consiguió que los músicos españoles fueran admirados en Europa (sus versiones de Falla, Turina y Rodrigo deslumbraron al publico europeo). Todo eso es cierto, pero hay otro aspecto en el legado de Argenta que está sin desarrollar, debido a su muerte repentina, pero que tenía en mente, nos referimos a la reforma de la música española desde la pedagogía y formación de los músicos.

Hay pocas referencias a este aspecto, solamente a través de algunos escritos y las entrevistas en los medios de comunicación donde podemos deducir esta visión.

La primera que cabe destacar es sobre La formación de un director:

«Hay muchas más buenas orquestas que buenos directores. Pero creo que a los jóvenes se debe aconsejar que no tengan muchas prisa por subirse al podium, porque deben tener presente que los profesores que se sientan delante de ellos generalmente no son tan jóvenes como ellos. Son gentes que tienen ya muchas escamas y son gente muy curtida; han pasado por la mano de grandes maestros y se las saben todas. Y no se puede verdaderamente comenzar una carrera de manera definitiva, si no se tiene una autoridad grande para mantenerse en ese podium con dignidad, con la dignidad musical suficiente. Y yo creo que ni a los veintidós, veintitrés ni veinticinco años se puede tener todo ese complejo, toda esa cantidad de conocimientos musicales, afianzados además por algunas experiencias, que también es necesaria para imponerse a estos maestros. Y la verdad es que si uno no se impone a la Orquesta desde el primer momento, mal se ha de imponerse al público después. Porque es la Orquesta la que ha de reflejar los deseos y los méritos del Director. Hay que tener un poco de paciencia y esperar a tener bien aseguradas todas estas afirmaciones que uno lleva dentro y que muchas veces duda su serán verdad o no. No, no hay que dudar. Cuando se pone uno en el podium, hay que tener seguridad en saber lo que se dice y además en saberlo cumplir y saber hacerlo cumplir. Que no tengan prisa. Aunque valgan. Es el único consejo que doy. Hay que empezar una carrera y continuarla. No se puede quebrar, porque cuando se quiebra una cosa es muy difícil otra vez levantarla»

(Palabras a Juan Sampelayo, en la Emisora de Radio Madrid, diciembre 1956. Montero Alonso, José: Ataúlfo Argenta. Antología de Escritores y Artista Montañeses. Santander, 1959)



Dentro de esa formación Argenta añade la importancia del estudio de la historia de la música, las corrientes estéticas, la técnica y la literatura musical para la realización de una buena interpretación del la música del pasado:

«Es mil veces más difícil interpretar la Pastoral de Beethoven que el Concierto de Bartok. La música contemporánea está escrita por hombres de nuestra época, y perdone usted la perogrullada. Estos hombres comparten nuestras preocupaciones, sus costumbres nos son conocidas y sus reflejos son como los nuestros. Por eso es relativamente fácil interpretar su pensamiento musical. En cambio, para dirigir como Dios manda las sinfonías de Mozart o las de Beethoven hay que saber de antemano cómo eran Mozart y Beethoven. A medida que se remonta uno en el tiempo, la interpretación de las obras se hace más aleatoria, más problemática, más aproximativa. Hace falta mucha cultura y mucha paciencia para atreverse con las obras maestras del pasado. Por eso no quiere de ninguna manera dejarme desbordar por mi carrera. Este oficio hay que dominarlo o resignarse a quedar aplastado por él».

(Bernad Gavoty. Los Grandes intérpretes. Ataúlfo Argenta. Cister. Ginebra, 1956).



Otro de los aspectos que Argenta admira el acto de la creación. Facultad con la que se nace y la cual él no poseía, a pesar de haber compuesto unas pequeñas piezas por compromiso, así lo expuso a Rosa Mª Kucharski, en el semanario de Madrid SP, nº37, 26 de enero 1958

La emoción de componer es la mayor que se puede sentir en música, como en todas las artes. Es la emoción de dar forma a una idea, que es la más grande para el artista. Componer es lo primero. Los intérpretes como un poco secundarios, aunque pongamos nuestro granito de arena también a la obra y al éxito, a aunque colaboramos.

(Montero Alonso, José: Ataúlfo Argenta. Antología de Escritores y Artista Montañeses. Santander, 1959)



Pero fue el artículo que publico en la revista Ateneo de Madrid en 1954 donde reflejó la situación de atraso de la música española respecto a la composición y la formación de los músicos. La revista Ateneo publico el artículo «Quince años de anteguerra junto a quince años de posguerra». En el mismo escribieron los críticos del momento como Federico Sopeña, Enrique Franco, Ruiz Coca, y músicos entre ellos Argenta que tituló su escrito «La música española en el mundo». En el artículo menciona entre los músicos antes de la guerra a Falla, Turina, Esplá, y algún otro menos importante, para posteriormente denunciar la situación de desolación en que se encuentra la composición española de la posguerra, y dice

«La composición musical española atraviesa su punto más bajo desde que España empezó a contar en el mundo musical con los nombres de Albéniz y Granados. ¿Causa de esta crisis?, una sobre todas, nuestros compositores viven de espaladas al movimiento musical actual.

¿Nuestro puesto en la producción mundial? por el momento casi nulo. Lo mismo puede decirse en el campo instrumental. Nuestros procedimientos son viejos, viejísimos, y sólo queda un remedio: renovarse, y una alternativa: renovarse o morir».

Ataúlfo Argenta, "La música española en el mundo".Revista Ateneo, Madrid 15 de febrero de 1954



El artículo levantó un gran revuelo en el mundo musical y en la sociedad en genera. En esos momentos Argenta se encontraba dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Viena. A su vuelta a Madrid se da cuenta de la situación que sus comentarios han causado, y se ve en la obligación de rectificar, dice:

«No he tenido intención de molestar a nadie ni de desconocer los legítimos valores actuales. Seguramente en la segunda parte de mi escrito, y por falta de extensión, no he redondeado y aclarado las cosas. Mi intención era estimular a los compositores españoles, a los que reconozco su gran capacidad, como ya digo en mi artículo. Acaso echara de menos esa fuerza que da el estar agrupados, ya que actualmente existe entre estos compositores cierta dispersión que hace más difícil su contacto con el extranjero. Contacto que les permitiría caminar paralelamente con las corrientes actuales y usar un lenguaje adaptado a los últimos avances técnicos, a los que el público extranjero está ya habituado. Esto es lo que yo ha podido recoger en los ambientes musicales de fuera de España. Pero me interesa hacer constar ahora que esta opinión no ha de ser forzosamente cierta. La expongo así, con mi mejor voluntad de servicio, por si puede servir de algo pero sin la pretensión de que sea acertada».

(Declaración en el diario Ya, de Madrid, el 24 de febrero de 1954).



Esta reforma es la que se perdió con la desaparición tan repentina de Argenta. El 21 de enero de 1958 España se quedó no solamente sin el director más internacional que ha tenido en su historia sino que perdió al innovador en la formación musical que necesitábamos en esos momentos.

Pero el mejor homenaje que se le puede hacer a un director de orquesta es escuchar su obra. Y tenemos que empezar por recomendar el repertorio español, es decir, el género lírico, que siempre incluía en sus concierto las mejores páginas sinfónicas de estos compositores españoles, con alguno de esos inmortales preludios e intermedios. Fue esa dedicación especial la que le valió la confianza de la casa discográfica 'Columbia', establecida todavía en San Sebastián, para cuyo sello 'Alhambra' realizó la ingente labor de salvar para la posteridad un inmenso catálogo de zarzuelas. Inició sus grabaciones en 1952 con discos de 78 r.p.m. conteniendo preludios e intermedios. Dos años después pasó a realizar ya los registros en discos microsurco. Bajo su batuta se montaron más de sesenta zarzuelas, alguna de ellas con riesgo de desaparecer de la memoria popular, y que contaron con todos los requisitos vocales y orquestales para realizar unas versiones que hicieron justicia a las bellezas que contienen. Zarzuelas que van desde las más antiguas de Barbieri hasta las más conocidas producciones de los años treinta.



Intermedio y Preludios: El tambor de granaderos, La Dolores, La Torre del Oro, Las golondrinas, El baile de Luis Alonso, La viejecita, La boda de Luis Alonso, La verbena de la Paloma, La Revoltosa, Goyescas, La patria chica. La pícara molinera, La leyenda del beso, Bohemios, El barberillo de Lavapiés, La Gran Vía, Los borrachos, Mirentxu, La marchenera, La meiga, Maruxa, El patinillo, El caserío, Ed.: Alhambra (1952-1953)



Zarzuelas completas: Los gavilanes, Maruxa, La reina mora, Goyescas, El barberillo de Lavapiés, El niño judío, Alma de Dios, La Gran Vía, La corte de Faraón, Luisa Fernanda, El barquillero, La tempestad, Los de Aragón, La alegría de la huerta, La Dogaresa, La alsaciana, La Dolorosa, Los claveles, La fiesta de San Antón, El tambor de granaderos, El maestro Campanone El cabo primero, Bohemios, El santo de la Isidra, La Revoltosa (2 versiones), La chula de Pontevedra, La boda de Luis Alonso, Los diamantes de la corona, El baile de Luis Alonso, La verbena de la Paloma (2 versiones), Las bravías. El puñao de rosas, Gigantes y cabezudos, Agua, azucarillos y aguardiente, La viejecita, El dúo de La Africana, Doña Francisquita, Las golondrinas, La canción del olvido, Molinos de viento, El caserío, La del soto del parral, El rey que rabió, Los cadetes de la reina, Jugar con fuego, El asombro de Damasco, Don Gil de Alcalá, La patria chica, Música clásica, Moros y cristianos, El chaleco blanco, Ed.: Alhambra (1953-1958)







Antología y fragmentos: 'Romanzas de zarzuelas y canciones': La Dogaresa. La Dolores, Madrid (Canción de la maja), Jugar con fuego, Don Gil de Alcalá, Ed.: Alhambra (1954). "Romanzas de zarzuela: Manuel Ausensi": El huésped del sevillano,La del soto del parral, La Calesera, El maestro Campanone, Benamor, La parranda. Ed.: Alhambra (1954)
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