La hija mayor de John Kennedy, que apenas tenía seis años cuando su padre fue asesinado, era la única persona con autoridad moral para certificar al candidato de color como el nuevo Kennedy, una etiqueta que ya estaba en boca de sus seguidores desde que ganó los caucus de Iowa el pasado 3 de enero.
Lo decían sobre todo los que recordaban la época en la que el presidente demócrata que conquistó la luna encandilaba a las masa de jóvenes, como luego hiciera su hermano Bob, también asesinado durante las primarias.
«Me recuerdan a mí cuando era joven y me entusiasmaba con los discursos de Kennedy», había dicho en Iowa Karen Christensen, de 65 años. Caroline Kennedy, de 50 años, no había podido vivir esa experiencia que su padre inspiró a toda una generación hasta ahora, según contó ayer. «A lo largo de los años me he emocionado profundamente cuando la gente me decía que les gustaría poder sentirse inspirados y esperanzados sobre EEUU de la forma en la que lo estaban cuando mi padre fue presidente. Este sentimiento es incluso más profundo hoy. Por eso estoy apoyando al candidato presidencial para las primarias, Barack Obama".
A diferencia de su tío, el senador Ted Kennedy, sus primos o incluso su propio hermano, el fallecido John John, Caroline se ha ocultado del ojo público y ha utilizado su influencia en muy contadas ocasiones, lo que da más credibilidad a su respaldo.
«He pasado los últimos cinco años dando clases en colegios de Nueva York y yo misma tengo tres adolescente. ( ) Como padres, tenemos la responsabilidad de que nuestros hijos crean en sí mismos y en su poder para dibujar el futuro. El senador Obama está inspirando a mis hijos, los nietos de mis padres, con esa posibilidad».
Si era posible superar el impacto de la reina de la televisión Oprah Winfrey, aquí está la respuesta. La declaracion de Caroline Kennedy sin duda hará pensar a muchos estadounidenses y sobre todo a los pesos pesados del Partido Demócrata.




