
Fue la primera casa a la que llamé cuando me acerqué con mi grabadora a Polaciones y donde recogí mi primer romance 'La dama y el pastor'. Desde entonces no dejaron de estar presentes en mi repertorio los romances y canciones que me enseñó. En su memoria se mezclan los romances que aprendió de niña de su madre o de sus vecinos y las canciones que sus hermanos la enseñaban cuando volvían de los montes de Navarra o Asturias.
El zarpazo de la guerra le llevó a tres de sus hermanos. Joaquin murió en el frente, Domingo fusilado y su hermana Pilar desapareció en el viaje de su casa de Salceda a Santander. Le queda la pena de no tener un lugar para llevarles unas flores o rezarles una oración. De sus labios nunca escuché palabra que reflejara odio. Esta sensación no cabe en persona que cante con la emoción que ella lo hace.
Cantabria tiene una deuda con Adela Gómez, pues nos ha dejado en herencia para nuestro deleite pequeñas joyas del romancero y del cancionero tradicional que ella hacía brillar acompañándose de su bandurria.
Vayan estas letras como homenaje y felicitación por su cumpleaños para la gran maestra Adela Gómez.







