
Sentada esta premisa, los cuatro sindicatos (CSI-CSIF, STAJ y UGT y CC OO) advierten de que «no están dispuestos a permitir» es que el control horario se haga de forma discriminatoria en relación con el resto de los funcionarios de la Administración Pública de Cantabria. A su juicio, «lo que se está pretendiendo esconder es un endurecimiento de las condiciones de trabajo sin compensación alguna».
Responden así a la propuesta del Gobierno de establecer un control horario de los funcionarios de Justicia, en torno a medio millar en Cantabria, mediante un sistema de control digital a través de la huella dactilar. Ésta es una de las medidas que se presentó a las organizaciones sindicales del sector dentro del plan de modernización y mejora de la calidad de la Administración de Justicia en Cantabria.
Los sindicatos de Justicia tacharon de «provocación» la postura de la Administración y pidieron propuestas «más serias» que las planteadas en la primera mesa de negociación. Las organizaciones sindicales destacaron ayer en un comunicado que los trabajadores de la Administración de Justicia son «los primeros interesados» en ofrecer al ciudadano de Cantabria un servicio público de calidad, para lo que consideran «un requisito imprescindible» contar con gestores adecuados y con proyectos «coherentes».
Indicaron también que, a la vista de las aportaciones de los representantes del Gobierno de Cantabria en las Mesas de Negociación, los sindicatos de Justicia están en disposición de aportar «ideas concretas y más avanzadas que las que la Administración ha puesto encima de la mesa».
Los sindicatos criticaron así la, a su juicio, «ridícula oferta retributiva» que han puesto sobre la Mesa de Negociación los representantes de la Administración del Gobierno de Cantabria, «muy inferior» a la de las Comunidades Autónomas que ya han recibido los traspasos de Justicia, e indicaron que dicha propuesta, «no sólo ignora la máxima de a igual, mismo salario, sino que además pretende colocar a los trabajadores de la Administración de Justicia en Cantabria a la cola de todo el Estado».







