
Por una parte la tradición luminosa de la guitarra flamenca, plena de matices y emociones de la mano de Ramón Fernández; y por otra, de la mano de Chema Puente, la sobriedad y melancolía del instrumento popular de cuerda frotada, que los pastores repartieron por las cañadas de la trashumancia: el rabel o bandurria, acepción con la que se conoce al instrumento en el valle purriego.
Albores del flamenco
El romancero, presente en el trabajo, que algunos autores sitúan en los albores del flamenco es también la base de la tradición oral de Cantabria.
Además del mismo nombre, las tonadas montañesas y las flamencas se cantan sin acompañamiento musical y expresan la misma emoción y desamparo.
Puente recoge en parte los frutos de estos años y se plantea la existencia de una conexión entre la música del Norte y del Sur de España, un terreno abierto a la investigación
Tenen cabida lo mismo reflejos y testimonios de 'La Niña de los Peines' y Camarón, que Benito Díaz 'El Sarruján de Carmona', Pedro Madrid, Angelines Vejo, o los poetas Federico García Lorca y Manuel Machado, Chema Puente no ha olvidado su valle de adopción, del cual recibió el testigo del saber popular y la bandurria, y por ello será en Polaciones donde tenga lugar el acto.







