En una rueda de prensa conjunta con el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, el ex ministro belga se mostró a favor de recuperar plenamente los lazos con La Habana. Explicó que en su informe al Parlamento europeo recogerá los cambios positivos que ha notado en este viaje oficial que comenzó el jueves y concluye hoy, y expresó que apoyará la eliminación definitiva del castigo aplicado por la UE tras las duras condenas contra 75 disidentes en la primavera del 2003. Recordó, no obstante, que se necesita la «unanimidad» de la totalidad de los 27 para dejar sin efecto las sanciones. Ambos diplomáticos reconocieron que las entrevistas de Michel con altos funcionarios isleños han servido para que las partes conozcan «los límites».
Según Michel, Cuba cuenta con «muchos amigos» en Europa. Aunque no los mencionó, también tiene enemigos, como la República Checa -que asume la presidencia el próximo año- y el Reino Unido, que según el canciller cubano han realizado, en ocasiones, «interferencias». No obstante, ni Michel ni Pérez Roque hablaron de la «posición común», que hasta hace poco era otro de los «obstáculos» que Cuba ponía. El sábado no hubo referencias a ese tema, sino que quedó aparcado, un punto que contribuye al acercamiento.
Hasta ahora Cuba ha liberado a varios opositores presos y podría liberar más antes de junio, ha firmado importantes acuerdos en materia de Derechos Humanos en la ONU, no exige que se suspenda la llamada 'posición común' y ofrece un dialogo abierto a todos los temas, incluido el tan espinoso de los Derechos Humanos. Pide que se eliminen las sanciones pero la pelota queda en el tejado europeo.
La decisión final
Michel no se comprometió a nada -las conversaciones fueron definidas por Roque como «exploratorias»- pero también se declaró «bastante optimista». En cualquier caso señaló que solo era un «comisario». «No soy un hombre tan poderoso en la Unión Europea», dijo. La decisión final la tienen los representantes europeos.







