
Ayer también se conocía que el Consejo de Ministros a petición de la Archicofradía de la Celeste, Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced de Santander indultó a un preso, I. P. G., que cumplía condena por tráfico de drogas. El miércoles desfilará en procesión.
El obispo dio lectura a su pregón a las nueve de la noche en la Catedral. Monseñor Jiménez recordó que las procesiones penitenciales en la capital cántabra tienen una larga historia y tradición. «Se remontan a la segunda mitad del siglo XVI, cuando la Cofradía de la 'Santa Vera Cruz' de la orden franciscana iniciaba los desfiles procesionales». Tras la incursión cultural e histórica, centró su pregón en lo esencial de la Semana Santa: «La auténtica Semana Santa es la de la Cruz, que se alza como la gran señal del Dios del cielo, como el único camino del Hijo del Hombre y como reto desafiante para los hombres y mujeres de todos los tiempos» y «Nada hay más grande sobre la tierra que la cruz. Nada purifica y salva como la cruz. Nada acoge y abraza como la cruz. Nada perdona y ama como la cruz».
El prelado invitó a los nazarenos y a los fieles a vivir este fenómeno religioso, social y cultural con alegría y trajo a colación a Gerardo Diego con ese fin. El poeta santanderino dice en unas estrofas de la ofrenda a su Viacrucis «Alégrate, Madre de la luz, porque Cristo, el Sol de Justicia, ha vencido las tinieblas del pecado e ilumina el mundo entero. Reina del Cielo, alégrate, porque el Señor a quien has merecido llevar en tu seno, ha resucitado».
Tras el pregón, la banda Municipal de Música de Santander, dirigido por el maestro Vicente Fernández García interpretó un concierto sacro compuesto por la 'Tocata y fuga en re menor' de Bach y las marchas procesionales que ganaron el II Concurso de Santander. Según informó la Junta de Cofradías, su orden fue el siguiente 'Eterna lealtad', de Vicente Fernández García, y 'Cantabrica passio', de Joaquín Grau Murcia, ganadoras del tercer premio del concurso; 'El expolio', de Antonio Sendra Cebolla, ganadora del segundo premio y 'Ave María', de Francisco José Salas Jiménez, primer premio, y en la que el trompeta solista fue Miguel Ángel Duarte Gómez y 'La Santa Cruz', de Antonio Noguera Guinovart, mención honorífica del jurado del II Concurso por su aportación a la evolución del género.




