
-Y un buen día cambió su vida...
-Así fue. Compramos una casa en Liencres, en la urbanización Entrelindes, y al mes y medio nos sorprendió ver en el periódico que Arca había presentado una denuncia. Nos pareció increíble, dado que la vivienda está a dos kilómetros de la costa y tenía todos los papeles en regla. Comenzó nuestro calvario y nuestro peregrinar en busca de respuestas a múltiples preguntas.
-Y llegó la sentencia...
-Efectivamente, llegó la sentencia en el año 2000 y las 20 viviendas de nuestra urbanización tienen que ser derribadas. ¿Por qué en Liencres se han hecho mil viviendas y Arca sólo ha denunciado ochenta? ¿Por qué te permiten comprar una casa con todos los papeles en regla si había algo ilegal? Mil preguntas y muy pocas respuestas.
-¿Por qué es ilegal su urbanización?
-Arca encontró un resquicio legal. Ellos dicen que el terreno fue declarado urbano en el año 1983 cuando no tenía las dotaciones necesarias, es decir, lo mismo que ocurre en el 99% de las casas que se construyen en Cantabria. Nos tocó la china.
-¿Supongo que los primeros meses fueron los peores?
-Estás indignado y vas conociendo gente que tiene tu mismo problema. Formamos una asociación, pero la gente se va cansando y piensan que otros, sobre todo los políticos, les van a solucionar el problema. Está claro que unos luchamos más que otros.
-Ya veo que usted no es de los que ponen la otra mejilla...
-Yo no me arredro ante nadie, estoy acostumbrado a luchar toda la vida. Unos ecologistas radicales no pueden decidir dónde se puede vivir en Cantabria. ¿Quiénes son ellos para decidir que yo no puedo vivir en mi casa?
-¿Qué opina su familia?
-Mi familia que pide que lo deje. Me está costando tiempo, mucho dinero, algún disgusto...
-Y puso denuncias...
-Pues sí. La primera la pusimos contra el alcalde de Piélagos, por conceder licencias con informes técnicos desfavorables. Nos unimos 27 afectados y la pusimos en mano de nuestros abogados. Tuvimos que acudir a abogados de fuera de Cantabria. Aquí están muy condicionados, muy presionados.
-¿Por qué denunció a Arca?
-Yo nací en Omoño, en el municipio de Ribamontán al Monte. Los vecinos me dijeron que el presidente de Arca, Gonzalo Canales, se había hecho una casa en el pueblo de al lado, Villaverde de Pontones, en un monte. Me acerqué y pude comprobar que era cierto, había tres casas. Me informé en el Ayuntamiento y resulta que no tenían ni cédula de habitabilidad ni de primera ocupación. Nada.
-¿Y qué pasó?
-A raíz de interesarnos por el tema, ellos empezaron a tramitar los papeles en el Ayuntamiento y se los concedieron deprisa y corriendo. Díme de que presumes y te diré de qué careces. Una casa es del presidente de Arca, otra de su procuradora y una tercera de un abogado.
-¿Y el terreno no tiene las dotaciones necesarias?
-Que va. Es un terreno aislado al que se llega por un camino. Han hecho las casas a su libre albedrío, en plan amigos. Segregaron la parcela en varios trozos y tramitaron la legalización a través del famoso artículo 44.2, el mismo que ellos piden que se derogue en Cantabria. Por si fuera poco, debajo de las viviendas hay una cueva catalogada con enterramientos.
-Solo ante el peligro...
-Sí. En momentos como estos te das cuenta de que estas muy solo. Nadie te ayuda y encima tienes que aguantar que mucha gente, con profundo desconocimiento, te critique. A nosotros nos han llegado a llamar okupas en Liencres.
-Y Arca no quiere saber nada de las víctimas...
-Está sembrado Cantabria de víctimas inocentes, pero luego ni siquiera quiere entrevistarse con nosotros.
-Mucha gente les tiene miedo...
-En Cantabria está ocurriendo algo muy grave. Los políticos, los jueces, todos tienen miedo a los ecologistas radicales y, claro, cada vez tienen más poder. No puede ser que unos iluminados decidan el destino de una región. ¿Qué futuro puede tener Cantabria si tienes que preguntarle a unos ecologistas dónde puedes invertir?
-¿Hay solución?
-La solución es cumplir la Ley y que los políticos y los jueces dejen de mirar para otro lado. Estamos hartos de buenas palabras. Hay gente que lo está pasando muy mal, incluso se ha suicidado. Nuestras casas no valen nada. Esto no tiene nada que ver con el medioambiente. Arca hace daño a la gente.







