Con la eufemística denominación de 'parque', las ricas empresas eléctricas han conseguido en general para sus mastodónticos molinos, una buena reputación ambiental. De hecho, ignoro por qué, sólo a este tipo de industrias se les permite instalarse en terrenos no industriales. La industria eólica no tiene nada que ver con un parque. Tanto la obra civil, como el funcionamiento posterior, produce impactos ambientales y paisajísticos que, sobre todo en Cantabria, debemos de tener muy en cuenta. No son sólo los enormes aerogeneradores, son las líneas de conducción, la subestación transformadora, las líneas de alta tensión, las pistas para su instalación y mantenimiento, etc. Todo ello representa un impacto paisajístico nada desdeñable, en una tierra que apostó con buenos resultados por el turismo cultural y natural de calidad, opción de desarrollo, totalmente incompatible con la industria eólica, que por otra parte sabemos que es poco eficiente, no genera puestos de trabajo, destroza el paisaje y que además, para más 'inri', subvencionamos entre todos, para beneficio de dos.
¿Por qué es indispensable que Cantabria tenga aerogeneradores? La autarquía felizmente acabó hace mucho tiempo. En pura lógica económica, una sociedad tiene que generar excedentes financieros que le permitan comprar aquello que no produce. Cantabria no produce un solo automóvil, ni petróleo, ni gas, ni ordenadores, ni naranjas. Pero... Suiza tampoco, y tanto aquí como allí, la gente se mueve en coche, se calienta con gas natural, disfruta de Internet o se toma un zumo. * HISTORIADOR







