Al Ministerio de Cultura la rehabilitación le ha acabado costando casi el doble de lo presupuestado inicialmente: de los 16,3 millones que se estimaron en un primer momento a los 30,2 millones en que se ha finalizado. Esta cantidad ha sido desembolsada de forma íntegra por el Estado, desde donde además se aportará otro medio millón de euros para infraestructura interior. El resto de ésta corresponde al Gobierno regional, que tendrá que emplear en torno a tres millones de euros.
López Marcano cree que el resultado y la espera han merecido la pena. Si el centro está operativo coincidiendo con el inicio del curso académico 2009-2010, -como es espera- desde que se firmó el protocolo entre las Administraciones central y regional para concretar el plan habrán pasado casi 10 años.
Tanto Ibáñez como Marcano se refirieron ayer a los sucesivos retrasos en la obra. El delegado del Gobierno indicó que los modificados del proyecto inicial que tanto encarecieron la rehabilitación eran imprescindibles para superar las «serias deficiencias» que presentaba el primer plan, mientras que el consejero cree que la palabra «modificado» se ha desvirtuado y adquirido «connotaciones peyorativas». «Lo que se ha hecho ha sido mejorar el proyecto inicial», algo que era, a sus ojos, «estrictamente necesario».
Varias etapas
Tras recibir las llaves, a Cultura le quedan varias etapas por cubrir hasta abrir esta casa del libro. «Mucho por hacer», declaró Marcano. Los pliegos de condiciones para «armar» por dentro la biblioteca y el archivo ya están redactados, pero queda aprobarlos, que sean informados jurídica y fiscalmente, hacer público el concurso, esperar a recibir las ofertas, abrir las plicas, tomar las decisiones, adjudicar los contratos a las empresas elegidas y dar tiempo a éstas a cumplir lo que se les pida.
De forma paralela se irá realizando la contratación de personal. En el mejor escenario de funcionamiento, la instalación precisará de 100 empleados, explicó.
Marcano calificó el acto de recepción de las llaves de la sede como «el más importante» de esta legislatura para su departamento, donde se espera que, además de la utilización específica, el lugar se convierta en un espacio para la cultura, ya que contará con dos salones de actos y una gran sala de exposiciones, así como con una plaza cubierta de más de dos mil metros cuadrados.
El titular del citado departamento agregó que el anterior gobierno «desdeñaba otros usos» fuera del archivo y la biblioteca, algo que se consiguió modificar. Ahora se tendrá una instalación «con la que se pueden resolver algunas carencias de esta ciudad», recalcó.
Dado que el edificio está situado en un barrio de la ciudad de pobres recursos de ocio y cultura (entre las calles Marqués de la Hermida, Ruiz de Alda, Ruiz Zorrilla y Antonio López), el consejero aspira a que la antigua fábrica de tabacos sirva para dar vida a todo el área.








