
A muchos incluso se les empañaron los ojos cuando sonó el tradicional himno gitano 'Gelem, gelem' (anduve, anduve por largos caminos)...una versión enlatada que habla de itinerancia y de dolor, luego el Himno de Cantabria en versión castellana, también en casette. Pero, para los gitanos que sienten el flamenco más que a la sangre en sus venas, el momento mágico llegó con las bulerías del grupo 'Luz del Mundo', con que se cerró el acto protocolario antes de la recepción. Eso si que fue arrancarse y vibrar al unísono.
El presidente del Parlamento cántabro, Miguel Ángel Palacio, como anfitrión de la casa les dio la bienvenida. En su discurso tuvo un recuerdo especial para Mari Luz, la niña asesinada por un pederasta en Huelva y para su padre, Juan José, del que destacó su «entereza, prudencia y sensatez» y su «ejemplar confianza en las instituciones y la justicia». Hizo un breve repaso de la historia de este pueblo «marcada por la persecución, la desconfianza y el rechazo» y resaltó también que 30 años después de que en España se instaurase un régimen democrático, «el balance que se puede hacer hoy es positivo». Citó al sociólogo, Ramón de Marcos, quien ha escrito que «España es uno de los países que mejor ha resuelto los problemas de exclusión social de la minoría gitana puesto que ha sabido dar respuesta a sus necesidades económicas y sociales».
El presidente de la Plataforma de Asociaciones Gitanas de Cantabria, Alfredo Vargas, reivindicó el papel de su pueblo «somos parte integrante, activa y rica de la sociedad», además de respeto y tolerancia y habló del compromiso de todos ellos para mantener buenas relaciones entre generaciones» y recordó a las víctimas gitanas del genocidio nazi a las que se recordaba ayer de manera especial. El alcalde de Santander, Iñigo de la Serna y diputados del PP, PSOE y PRC y la directora general de la Mujer asistieron al acto y contemplaron la exposición de fotos 'Gitanos de Culto'.








