Cuando se acordaron las obras para cambiar el destino del edificio, se firmó un convenio mediante el cual el Gobierno de España se comprometía a la inversión en la rehabilitación del edificio y el Gobierno de Cantabria aportaría dotaciones, mobiliario y personal.
La obra de rehabilitación debió concluir en 2005, pero errores del proyecto inicial y la necesidad de revisar la inversión, han retrasado hasta este mes de marzo la entrega del edificio rehabilitado por el Ministerio de Cultura del Gobierno de España y le corresponde ahora a la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria completar su compromiso. Se ha conseguido la recuperación para la ciudad de un edificio de características singulares, sin utilidad definida, que se convertirá en una dotación cultural. Es de agradecer que los poderes públicos inviertan en la recuperación de edificios singulares que han perdido su utilidad para nuevos y necesarios usos colectivos. Otros edificios de la ciudad, hoy sin uso, debieran ser recuperados para ubicar en ellos dotaciones necesarias.
Lo que no se entiende bien es que, teniendo prevista la recepción del edificio, no estén disponibles en ese mismo momento los mecanismos presupuestarios y administrativos para completar las dotaciones complementarias en mobiliario y personal y la urbanización del entorno del edificio, para una puesta inmediata en funcionamiento de la Biblioteca Provincial y el Archivo de Cantabria, infraestructuras culturales absolutamente necesarias en nuestra Comunidad Autónoma.
* POLÍTICO Y ESCRITOR







