
El Servicio de Montes del Gobierno de Cantabria aportó los árboles y las enseñanzas sobre una buena plantación y conservación de las especies elegidas para esa ocasión. También recibieron información sobre uno de los mejores parques de Cantabria, una finca de 2,70 hectáreas que incluye un centenar de especies arbóreas diferentes, cada una identificada por un cartel explicativo, desde secuoyas a abedules, pinos o madroños. Y, desde ayer, los peores tratados con el paso del tiempo fueron repuestos para seguir en la tarea de crear en Tarriba un gran arboretum.







