
La concentración, que se desarrolló al mediodía en una zona céntrica de la capital de España, exigió al nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero nuevas políticas y legislaciones que recorten de manera drástica las emisiones de CO2.
Para las entidades convocantes, el calentamiento global se perfila como la 'mayor amenaza' para el planeta y exige sin demora una transformación del modelo energético vigente en los países industrializados.
Sólo de esta manera, arguyen, se podrán atenuar los peores efectos de una crisis climática que ya se está viviendo y evitar, al mismo tiempo, que la temperatura media mundial suba por encima de los dos grados, el límite considerado catastrófico por los científicos, según se subraya en el manifiesto de las asociaciones que organizaron la manifestación.
Organizaciones sindicales, ecologistas y plataformas ciudadanas demandaron al Ejecutivo medidas concretas que cambien el planteamiento energético del país, así como el veto a la construcción de nuevas refinerías y la moratoria de las centrales térmicas de ciclo combinado de gas.
Asimismo, reclamaron al Gobierno el cierre progresivo de las centrales nucleares y el fin de las subvenciones a los combustibles fósiles, además de la reforma del mercado eléctrico y el desarrollo obligado de las energías renovables a medio plazo.
Las infraestructuras son, a juicio de los convocantes, otro ejemplo de insostenibilidad e incoherencia. A su juicio, el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT) necesita una revisión urgente con criterios medioambientales.







