
Los bomberos representaron al Ayuntamiento de Torrelavega en la recepción que les hicieron las autoridades de Daira de Zug, a quienes entregaron diversos obsequios institucionales y una bandera de la ciudad que será su hermana en España. En las próximas semanas, una delegación de ese poblado llegará a Torrelavega para la firma protocolaria de un hermanamiento solidario.
Pero los bomberos han hecho mucho más. Han contactado con su población «que vive en unas condiciones durísimas, careciendo de lo indispensable», explican Lombilla y Aguado. «Les ayudamos en todo lo que nos fue posible. Concretamente, nuestro compañero Yllera, como mecánico, reparó varios vehículos que estaban en pésimo estado, y además, compramos material para el hospital. Los medios son mínimos, es una pena como están», añaden. También realizaron una instalación eléctrica en el refugio de una familia, que les acogió durante su estancia «y les compramos comida en una especie de supermercado». Pese a las malas condiciones de vida, «son muy acogedores y te dan todo lo que tienen, especialmente a los españoles. Casi todos saben hablar el castellano».




