«Mientras continúen aumentando los costes, será difícil que la inflación baje tan rápidamente como deseamos», admitió el vicepresidente segundo. Esta resistencia implica, según el responsable económico, que el Banco Central Europeo podría mantener sin cambios los tipos de interés -ahora en el 4%- durante más tiempo, con el frenazo adicional que esa tasa supone para las recuperación de las economías y las secuelas que el peso de las hipotecas caras representan en forma de contención del gasto de consumo de los hogares.
El análisis del responsable económico coincide cada vez más con la visión pesimista de las familias y las empresas. Solbes, no obstante, insistió en que el crecimiento del Producto Interior Bruto que alcanzó la economía en el primer trimestre -que el Banco de España estima en un 2,8% interanual, y que el ministro cifró en dos ocasiones en el 2,7%, a la espera del dato oficial de Estadística- es todavía un ritmo apreciable. «No estamos en una situación de recesión, ni mucho menos», argumentó. Sobre el mercado laboral, reconoció que las cifras del mes de abril «no son buenas» y menos aún si se toma en cuenta la trayectoria sin tomar en cuenta la estacionalidad (las vacaciones de Semana Santa se adelantaron este año al mes de marzo).«La descomposición por diferentes sectores -admitió- es un factor adicional al que tenemos que prestar atención». Y es que en las cifras del empleo no se percibe que los puestos de trabajo en otras actividades (industria, servicios) estén tomando el relevo de la ocupación en construcción. El vicepresidente reconoció que la escalada del precio del crudo y su generalizado impacto en costes «no son buenas noticias». Solbes invitó a no prejuzgar la trayectoria futura: «la opinión de la OPEP es respetable, dijo, pero no hay que olvidar que sus pronósticos han fallado en no pocas ocasiones».




