Aquello originó un conflicto de competencias -se dio en llamar 'guerra por 800 hectáreas-, y ambos, Revilla e Izaguirre, fueron imputados en un juicio que finalmente se celebraría en Castro Urdiales, del que salieron absueltos de una acusación de atentado a la jurisdicción vasca. «No se trata de una guerra por 800 hectáreas», dijo Revilla en su momento, «sino de que Cantabria no puede permitir que se pierda ni un solo metro cuadrado, y más sabiendo que detrás de eso pueden venir otras reivindicaciones».
Como consecuencia, el Ministerio de Administraciones Públicas emitió una Orden en 2003, una solución salomónica que no contentaba a nadie: Agüera pertenecía jurisdiccional y municipalmente a Guriezo, y el monte Fuentebosa, a Trucíos, con lo que unas casas estaban en Cantabria y otras en el País Vasco. Aquella orden dio origen al recurso al que, finalmente, el Supremo ha puesto punto y final.







