
La emigración ha entrado con fuerza en la competición de Cannes con 'El silencio de Lorne', una producción belga dirigida por los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, que han ganado dos veces la Palma de Oro, en 1999 por 'Rosetta' y en 2005 por 'El niño'. La película sigue a Lorne, una inmigrante albanesa que vive en Lieja, que colabora con un hombre que organiza matrimonios por conveniencia, primero para conseguir su nacionalidad y después por dinero para abrir un pequeño bar de tapas, con un amigo que se convertirá en su novio. Es una película dura y muy realista.
También ha pasado por la competición la producción filipina 'Servis', firmada por Brillante Mendoza, un descenso a las cloacas del sexo y la prostitución, en torno a una familia compuesta por el matrimonio y sus cuatro hijos, que regenta un cine pornográfico, llamado irónicamente 'Familia', en la que todos sus integrantes viven en él. Es también una película dura, de pocos diálogos, en la que el director ha sobrepuesto el sonido ambiente exterior de la calle en la que está situado el local, por encima de los diálogos.




