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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Torrelavega-Besaya

perdió la autorización de vertidos
Sniace contaminaba casi como toda Cantabria en junio de 2006
En ese mes, las fábricas de la empresa en Torrelavega vertían 1,2 metros cúbicos de aguas residuales por segundo
05.06.08 - 13:08 -

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Sniace contaminaba casi como toda Cantabria en junio de 2006
La CHN retiró la autorización de vertidos a Sniace en 2006./LUIS PALOMEQUE.
Sniace provocaba en la cuenca fluvial Saja-Besaya cuando la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN) decidió retirarle la autorización de vertidos, en junio de 2006, una contaminación equivalente a la que causaría la población entera de Cantabria si vertiera sus aguas residuales al río sin depurar.
En concreto, según figuraba en el expediente que la CHN abrió a Sniace para retirarle el permiso, las fábricas de la empresa en Torrelavega vertían 1,2 metros cúbicos de aguas residuales por segundo, con contenidos en cloroformo muy altos, así como de otros compuestos incluidos en la lista 1 de sustancias peligrosas.
La contaminación arrobada al río por la empresa en esos momentos, añadía la Confederación Hidrográfica, equivalía al que provocaría una población de 540.000 habitantes que careciera de sistemas de depuración (Cantabria tiene 572.000 habitantes).
Sniace disfrutaba en aquellos momentos de una autorización provisional de vertidos concedida en 2002 y prorrogada en cuatro ocasiones para que pudiera dotarse de los sistemas de descontaminación necesarios para cumplir la legislación ambiental.
Sin embargo, la CHN acordó el 23 de junio de 2006 revocar ese permiso, al considerar que la empresa radicada en Torrelavega había incumplido reiteradamente los compromisos que había asumido.
Sniace impugnó esa decisión ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJC) -la sede social de la CHN está en Oviedo- y pidió su suspensión cautelar, pero los magistrados rechazaron su petición.
En esas circunstancias se encontraba la empresa cuando realizó el vertido que va a llevar a juicio por un delito contra el medio ambiente al secretario de su consejo de administración, Miguel Gómez de Liaño, para quien la Fiscalía solicita cinco años de cárcel.
Desde el propio comité de empresa de Sniace, UGT ya advirtió entonces de las complicaciones judiciales que podía acarrear a la compañía la retirada del permiso de vertidos.
El sindicato sostenía que esa medida abocaba a Sniace a parar su producción -cosa que no hizo-, porque de lo contrario sus directivos podrían incurrir en un delito contra el medio ambiente, ya que sus vertidos contaminantes habían quedado sin cobertura legal.
Prácticamente esos mismos argumentos aparecen ahora en los autos del Juzgado número 3 de Torrelavega en el que se da por concluida la instrucción del caso y se acuerda la apertura de juicio oral por los vertidos realizados en el segundo semestre de 2006, en general, y por el detectado el 18 de diciembre de ese año, en particular.


Nuevo permiso de vertidos

En el tiempo transcurrido desde entonces, Sniace negoció con la CHN un nuevo permiso de vertidos, que el organismo regulador de la cuenca condicionó a que acometiera importantes inversiones en dotar a sus fábricas de sistemas de descontaminación.
Los responsables del Ministerio de Medio Ambiente adoptaron esa postura porque consideraban que la situación anterior era insostenible. De hecho, la anterior ministra, Cristina Narbona, llevó a advertir a la empresa de que "durante demasiado tiempo las administraciones han mirado para otro lado" respecto a sus vertidos.
En septiembre de 2007, la CHN aceptó el plan propuesto por Sniace para regularizar sus vertidos, tras valorar su calendario de trabajo y constatar que había realizado mejoras "sustanciales".
La hoja de ruta de Sniace que examinó la Confederación Hidrográfica del Norte incluía, en una primera fase, el compromiso de reducir de sus vertidos en un 50 por ciento la contaminación orgánica y en un 90 de los vertidos de cloroformo.
En una segunda fase, la empresa se comprometía a reducir de sus emisiones los contenidos de sustancias como el zinc. El plan terminaba con dos fases más en las que Sniace debía corregir por completo sus niveles de contaminación orgánica y por cloroformo.
El pasado 2 de mayo, la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria concedió a Sniace la autorización ambiental integrada para sus filiales Viscocel, Cogecan, Sniace Cogeneración, Celltech, y Lignotech Ibérica y también para la planta de bioetanol que proyecta construir en Duález (Torrelavega).
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