
LOS DATOS
José Luis Rodríguez Zapatero envió dos claros y directos mensajes a los camioneros partidarios del paro. Una vez firmado entre el Ministerio de Fomento y la inmensa mayoría del sector (incluidos los cargadores, las plataformas logística, las agencias de contratación y los coordinadores de operaciones internacionales) un acuerdo para mejorar las condiciones de los transportistas, el presidente explicó que la cerrazón que mantienen Fenadismer, Confetrans y Antid no tiene ningún sentido. «Somos sensibles a la situación de los transportistas, y el Gobierno ha hecho un esfuerzo importante», dijo. El pacto, que incluye 56 medidas de ayuda fiscales y laborales, fue rechazado de plano por los huelguistas al no incluir su principal reivindicación: una tarifa mínima que garantice la rentabilidad y castigue el trabajo bajo costes.
El presidente criticó con dureza la postura de los huelguistas, a los que recriminó que «una única condición no puede ser el argumento que se lleve a una negociación». «Es un camino que no conduce a ninguna parte y eso lo sabe todo el mundo», añadió. Zapatero insistió en que el Ejecutivo es y ha sido a lo largo de la negociación «sensible a la subida del precio del carburante» y «consciente de lo que han sufrido los camioneros», pero subrayó también que «las cosas se hacen dialogando y no quemando camiones».
«Cerrado en falso»
Las organizaciones convocantes del paro en el transporte (Fenadismer, Confedetrans y Antid) contestaron ayer a los llamamientos al diálogo del Gobierno, al que acusaron de «irresponsable», para advertir que mantienen el paro indefinido. Una protesta que se antoja larga ya que, como resaltaron: «en Italia duró quince días y aquí llevamos sólo cuatro». Así se expresó el presidente de Fenadismer, Julio Villaescusa, quien reiteró su «rechazo más absoluto» al programa de ayudas «cerrado en falso» entre el Ministerio de Fomento y el resto de los transportistas ya que, afirmó, «sólo reporta 163 euros anuales a cada trabajador».
Tras una asamblea extraordinaria de las tres organizaciones, los huelguistas acusaron al Ejecutivo de ignorar «el clamor de los transportistas ante una situación insostenible». «Ese paquete de medidas es absolutamente insuficiente y no ayuda a resolver la gravísima situación económica que sufren miles de pequeña empresas y autónomos», declaró Villaescusa.
El presidente de Fenadismer apuntó que muchos trabajadores del sector están cobrando hasta un 40% menos de lo que debieran en función de los datos del Observatorio de Costes del Transporte, un órgano dependiente de Fomento, que constata -dijo- que «los costes suben sin parar pero los precios llevan cayendo dos años». Villaescusa insistió en la necesidad de un precio mínimo «que garantice la dignidad de los transportistas» y apuntó que «los trabajadores tienen derecho a expresar su indignación pero sin recurrir a la violencia». Respecto a la polémica actuación de los piquetes, Villaescusa argumentó que las organizaciones convocantes de la huelga no aprueban sus prácticas pero tampoco son «las encargadas de vigilarlos». Animó así el portavoz de los huelguistas a que «los transportistas que continúan en el paro sigan manifestando al Gobierno su situación de desesperación en un clima de sensatez y prudencia, y no a través de actos violentos».
Manuel Núñez, presidente de la 'independiente' Plataforma para la Defensa del Transporte por Carretera, aseguró que «las movilizaciones seguirán en el camino de la legalidad».
Miles de piquetes
Ante las críticas recibidas por la parte de la oposición, que ha recriminado al Gobierno una actitud pasiva o no demasiado efectiva durante los primeros días del paro, Zapatero destacó el esfuerzo realizado para atajar la situación. «El Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer en cada momento, actuando en función de la evolución del paro; en 48 horas se han despejado las carreteras y, desde el primer día, 25.100 agentes han velado por la seguridad y el abastecimiento», señaló. Al mismo tiempo, reconoció la fuerza de la protesta al afirmar que el dispositivo gubernamental se ha enfrentado a «miles de personas y camiones» que han participado en un paro de una dimensión considerable.
El presidente reconoció que el martes -cuando falleció un piquete en Granada- fue «el día más difícil» y que «aún queda una tarea amplia» por hacer. Aún así, advirtió de modo muy serio a los huelguistas más radicales, para los que el Gobierno -dijo- aplicará el rasero de «tolerancia cero». La garantía de los derechos es una cuestión prioritaria para Zapatero, quien insinuó que sacará más policías si es necesario.
A última hora de la tarde, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmaba que la normalidad era la nota predominante en las carreteras españolas -«se puede salir sin problemas, no hay riesgos», apuntó-, mientras insistía en que «se va a garantizar el trabajo a los transportistas que no hacen huelga». Pérez Rubalcaba anunció que durante el próximo fin de semana se levantarán las restricciones habituales para la circulación de transportes especiales y de vehículos pesados con el objetivo de «conseguir la normalización»del tráfico y del abastecimiento.




