
La etapa, tal y como cabía esperar, se decidió en el último puerto, aunque antes, en las durísimas rampas de El Escudo, comenzó a moverse la carrera, ¿y de qué forma! Tres ciclistas, un japonés (Arashiro), un corredor del Burgos Monumental (Pujol) y otro del Team 3C (Leben) comenzaron el ascenso al mítico puerto con una ventaja que rondaba el minuto sobre el pelotón, en el que los hombres del Orbea, más con la intención de controlar que de reducir distancias, tiraban de un pelotón cada vez más estirado.
Con el japonés imponiendo un ritmo fuerte por delante, eran los continuos saltos desde el pelotón los que iban acabando con una escapada que, a decir verdad, tenía muy poca pinta de llegar a convertirse en algo serio. Y buena culpa de ello la tuvo Shchebelin (Cinelli), que, acompañado de Pardilla (Burgos Monumental) hizo una verdadera demostración de fuerza en el ascenso, lo que le permitió llegar a su cima en primera posición. Y no sólo coronó en cabeza, sino que en la corta bajada, y una vez alcanzado el llano, se aventuró a tirar en solitario, llegando a tener una ventaja de más de un minuto sobre sus perseguidores. Sólo el toque de atención de su director, que le obligó a levantar el pie para no malgastar fuerzas ante lo que todavía quedaba, evitó que se plantara a pie del último puerto en solitario. O, al menos, de que lo intentara. Mientras, el líder, De Lis (Orbea), comenzaba a pasar su particular calvario de que, por un momento, consiguió salvarle su equipo, comandado por Eladio Sánchez, aunque ni si quiera ésto fue suficiente como para que acabara sucumbiendo en el puerto definitivo.
También en El Escudo comenzó a dejarse ver Klimov, que saliendo desde atrás coronó el puerto en tercera posición. El ruso estaba comenzando a poner sus cartas sobre la mesa. Y vaya mano que llevaba
Superados los primeros kilómetros junto al pantano del Ebro, apareció otra de las grandes figuras de la jornada, Ángel Madrazo (Saunier Duval), que hizo una verdadera exhibición. Respondió a todos los ataques, estuvo siempre en cabeza y animó en todo momento la carrera. Sin embargo, el magnífico esfuerzo que realizó no le sirvió para pelear por el triunfo en El Chivo, cuya meta cruzó a duras penas para acabar cayendo inmediatamente después de recibir el banderazo final.
En cualquier caso, la gloria en El Chivo estaba reservada para Klimov. El ruso, atento a todo lo que ocurría en cabeza durante los últimos kilómetros, permaneció siempre cerca de todos aquellos que decidieron probar suerte en la cima campurriana y sólo se decidió a dar al golpe definitivo cuando se pasaba por la señal de los último cuatro kilómetros, el tramo más duro del ascenso. El único que respondió fue José Martínez (Diputación de León), aunque no pudo hacer nada para evitar que Klimov se adjudicara la victoria en la etapa reina y, además, se enfundara el maillot de líder de un Circuito en el que emoción se ha instalado de lleno a la espera de que lleguen etapas en las que todavía habrá mucho que decidir.




