El PGS tuvo su principio hacia 1993 cuando el australiano Peter Singer y la italiana Paula Cavalieri hicieron trascender su idea de 'la igualdad más allá de la humanidad', una doctrina filosófica más que un impulso del buen trato hacia los animales, ya extendido legislativamente en Occidente. Lo que no se sabe es el final de la teoría -¿y por qué no los demás simios, o los perros y los caballos, o todos los mamíferos, o...?- ni tampoco sus consecuencias. EL PGS ya tiene sus detractores: los más prosaicos temen el vegetarianismo obligatorio, los científicos auguran frenos a la investigación biomédica y no falta quien ve en la promoción de los grandes simios una negación de la espiritualidad del hombre. Tampoco sabemos cómo les va a ir a ellos cuando sean casi personas. Dicen que los gorilas de Cabárceno andan estos días más pensativos que de costumbre. Quizá teman que se les acabe la 'sopa boba' del parque y tengan que buscarse la vida. Con los tiempos que se avecinan.
* PERIODISTA







