La vicepresidenta Dolores Gorostiaga y el presidente del banco Santander flanquearon a la Reina. El presidente Miguel Ángel Revilla y la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, al Rey Juan Carlos. A la cena asistieron 60 personas distribuidas en tres comedores.
El menú, típicamente cántabro, estuvo compuesto de percebes sobre escamas de sal maldon, anchoas limpias en salazón doble cero, de Lolín; bogavante del Cantábrico con baño de salsas y medallón de merluza a la romana.
Los productos cántabros también estuvieron presentes en los postres, a base de sobaos, quesada y tarta de orujo, que se sirvieron en el mismo plato junto con natillas y frambuesa, a modo de bandera de España.
Los vinos elegidos fueron: Alión, Ribera del Duero y Rioja Alta 904 (uno de los favoritos del Rey) y Enate 2007. También hubo vinos cántabros: Picos de Cabariezo y Blanco del Asón. Por último, se sirvió cava catalán Jaume Codorníu.
El Hotel Golf Rovacías puso doce habitaciones al servicio de Sus Majestades, aunque, tras la cena, regresaron a Santander y pernoctaron en el Hotel Real.







