SOCIEDAD

Por eso se la ha instalado en un lugar aislado y bajo la vigilancia de una cámara de infrarrojos conectada a una televisión que seguirá sus evoluciones las 24 horas del día. Se la recibe con pronóstico grave, tal como explicó el lunes el director de Biodiversidad y Paisaje del Principado, José Félix García Gaona, quien pidió ayuda para su osa al Gobierno regional de Cantabria. La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, de la que depende Cabárceno, respondió de inmediato.
El ejemplar, de cinco o seis meses de edad y pelo clarito, fue hallado el pasado jueves por una pareja de madrileños cerca de la localidad de Villarín, en Somiedo. Deambulaba sola, herida, y con un fuerte golpe en la cabeza. Los turistas la cargaron en su coche y la entregaron en un puesto de la Guardia Civil. Hasta ahora, había permanecido en una clínica veterinaria. Pero ése no era el sitio recomendable. Porque lo que precisa es mantenerse alejada de ajetreos. Requiere la calma chicha de una Unidad de Cuidados Intensivos hospitalaria. Así que ausencia de ruidos, ambiente tenue y temperatura adecuada es el tratamiento a seguir, a la espera de ver qué pasa con el coágulo de su cerebro.
El animal ha quedado, pues, en observación. Su estado será valorado por el equipo de veterinarios de Cabárceno, aunque con ella viajó ayer un profesional asturiano que también estará pendiente de su evolución. Poco más se adelantó desde Cantur -la sociedad pública responsable del Parque de la Naturaleza- sobre su salud.
En los próximos días se sabrá si es posible que mejore. El objetivo primero es recuperarla físicamente. Si todo fuera bien, la idea de los responsables políticos asturianos es devolverla a la montaña. El interés de la comunidad vecina por los osos pardos de sus montañas es enorme. Ayer, una cadena de televisión del Principado se desplazó hasta Cantabria para grabar imágenes del lugar en que ha quedado alojada la cría.
Ésto era lo máximo que permitía la dirección del Parque de la Naturaleza, que distribuyó a todos los medios de comunicación una fotografía de la osezna recién llegada, al mediodía, a su nuevo y protegido hogar. Ella, que no tiene nombre, por el momento, no recibe. Así que no molesten.




