El estudio de campo de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental y la Fundación AstraZeneca, desarrollado con 124 adolescentes de entre 12 y 17 años internados en el Clínico, concluye que el 84% de los jóvenes con cambios de conducta o hiperactividad, y el 81% con crisis bipolares, respondía al perfil de consumidores diarios de tabaco y habituales de cannabis o alcohol, entre otras sustancias psicoactivas.
La relación disminuye en el caso de los pacientes con trastornos de la conducta alimentaria -el 68% dice fumar y beber con asiduidad- y cae el 52% entre los jóvenes consumidores que presentan brotes ansioso-depresivos. Los científicos destacan que es frecuente que se den a la vez algunas de estas enfermedades en este grupo de riesgo.
La edad de inicio al consumo se fija en los 13,4 años, lo que supone un adelanto a la última encuesta escolar.




