
PRIMER BALANCE
Ambas explican que «por los datos que manejábamos, podíamos encontrar algo en la zona», pero también reconocen que «no tanto. No todo lo que ha ido saliendo ni la importancia que podía tener». Según relatan, fue en febrero de este año cuando dieron con la veta de ámbar con insectos: «Fuimos a ver un afloramiento junto a las obras de la carretera que sube a El Soplao, y dimos con ello».
Rosales entiende que, con el valor que contiene el hallazgo del ámbar, ahora existen «potenciales propuestas» para que El Soplao y su entorno puedan aspirar a convertirse en Patrimonio de la Humanidad, como recientemente se declararon varias cavidades de la región: «El territorio reúne tres puntos. La cueva en sí, las vetas de plomo y zinc, y éstos restos del Cretácico». Sea como fuere, al equipo de investigadores les espera en adelante una intensivo trabajo de excavación en la zona que pudiera deparar «más sorpresas».







