El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, cumplía una de sus promesas de campaña al finalizar la cooperación entre ambos países «concerniente al acceso y uso por parte de Washington de las instalaciones de la base de la Fuerza Aérea ecuatoriana en Manta para actividades antinarcóticos». El acuerdo fue suscrito el 12 de noviembre de 1999 con una vigencia de diez años.
La cancillería quiteña precisó que ambas partes acordaron terminar las operaciones en agosto del 2009 y vaciar la base para noviembre de ese año, cuando «las instalaciones del Puesto de Avanzada estadounidense serán transferidas a la autoridad correspondiente ecuatoriana».
La existencia de esa instalación chocaría con la nueva Carta Magna aprobada por la Asamblea Constitucional, ya que uno de sus artículos prohíbe la presencia de bases extranjeras. Diversas fuentes del Gobierno y la prensa en Ecuador y en países vecinos sospechan que Manta servía también para la campaña contra las guerrillas del Gobierno de Colombia.
Militares ecuatorianos insisten en que la información para el ataque del campamento de las FARC en el que murió 'Raúl Reyes', -que provocó la ruptura de relaciones entre las administraciones de Quito y Bogotá- circunstancia que niegan desde EE UU, salió de aviones mandados desde Manta. Para la Casa Blanca no es ninguna sorpresa la resistencia a la presencia de tropas estadounidenses en territorios extranjeros, especialmente si los países no ven acuerdos de colaboración favorables.




