INFIERNO EN BARAJAS
En el pasaje del avión también figuraban varios directivos de la empresa de energía solar Pevafersa, radicada en el municipio zamorano de Toro, alguno de ellos acompañado por familiares.
Pero también constan algunos extranjeros. Así, el cónsul de Chile en Madrid, Calos Montenegro, confirmó que un ciudadano de esa nacionalidad se encontraba entre las víctimas mortales del accidente aéreo. Se trata de Juan José Soto Vargas, un exiliado durante la dictadura de Augusto Pinochet que vivía desde hacía varios años en Alemania. Al parecer, junto a Soto se sentaba su hijo Pedro Óscar, menor de edad.
Al menos dos ciudadanos suecos habían embarcado en el avión de Spainair minutos antes del trágico accidente, según confirmó el Gobierno de ese país escandinavo. Uno de ellos resultó herido y fue trasladado a un hospital de Madrid, mientras que se desconoce la identidad y situación del otro.
Cuatro pasajeros de nacionalidad alemana, de los siete que realizaron el 'cheking' con Lufthansa para embarcar en el vuelo JK 5022, podrían encontrarse entre las víctimas mortales.
En el desconcierto de los primeros momentos, las escenas de dolor entre los allegados de las víctimas al confirmarse que se cumplían sus peores temores contrastaban con el alivio que sintió una mujer que, tras llegar a la terminal atenazada pro el miedo, descubrió que sus hijas, de 13 y 14 años, no llegaron finalmente a subir al avión.
Una morgue improvisada
El Ayuntamiento de Madrid decidió instalar en el recinto ferial de la capital (Ifema) una improvisada morgue a la que fueron trasladados los restos mortales de los pasajeros fallecidos. Como ocurriera el 11-M, sólo así será posible afrontar la dura tarea que les aguarda a los forenses judiciales madrileños: identificar uno por uno a los fallecidos y cerrar un cómputo definitivo de la catástrofe.
Los familiares de las víctimas estuvieron acompañadas por un centenar de psicólogos, médicos y asistentes sociales que, antes, les habían atendido por crisis de ansiedad y desvanecimientos en Barajas. Muchas de estas personas acudieron a los representantes de los medios de comunicación para informarse dónde tenían que acudir. A primeras horas de la noche llegaron más familiares de las víctimas procedentes de Canarias en un vuelo especial de Spanair.
Junto a los desesperados familiares de las víctimas, acudieron al Ifema y a los hospitales madrileños personal de embajadas como la de Alemania o Reino Unido para comprobar si entre los pasajeros hay algún compatriota.




