CASTRO URDIALES

Este armador castreño asegura que la idea era «engancharlo y llevarlo arrastras hasta la costa, pero era imposible porque no teníamos medios. Con un arpón si lo hubiésemos cogido», asegura. «Aun así lo intentamos pero era muy difícil porque en el momento que lo hubiésemos enganchado habría tirado como un animal - en concreto, de unos doscientos kilos-. Era un bicho muy grande». «Normalmente, se ven orcas, ballenatos... Nos alarmó ver este pez tan cerca de la costa. Yo creo que estaba perdido y se adentró hacia la costa», añade Víctor.
Tanto Urrestarazu como los otros dos trabajadores del barco, después de intentar capturarlo sin éxito y ante la dirección que tomaba el tiburón hacia la costa, dieron aviso al patrón mayor de la Cofradía de Castro, Pablo Villasante, y a Salvamento Marítimo, que desplegó el correspondiente operativo para dar con el ejemplar. En todas las playas del municipio se izó la bandera amarilla. Ayer no se prosiguió la búsqueda, al no tener constancia razonable de que el escualo pueda estar por la zona.
Preguntado por si el avistamiento de este ejemplar les asusto, Víctor comentó que a la altura a la que se encontraban «sí nos asustamos, lo que pasa es que como estábamos faenando a bonito, con mucha mas altura, sería normal ver una orca o un pez de ese tamaño pero no de este tipo». «Nos asustó la manera de moverse del pez. Nadaba muy rápido y andaba asustado. Incluso dio tres vueltas al barco y le dimos de comer, pero no comía. Nadaba muy rápido. Le vimos muy cerca, a un metro, nuestro fallo fue no haberle sacado una foto», repite.
«Solo fue un susto»
Víctor Urrestarazu confesaba ayer no haber pasado miedo «porque no luchamos con el pez». No obstante, aseguraba no recordar haber visto un tiburón, y sobre todo martillo, «con una cabeza que tendría unos 80 ó 90 centímetros de anchura».
Y es que ayer el comentario en la Cofradía de Pescadores no era otro que el avistamiento del tiburón martillo. Eso sí, nada se ha vuelto a saber de este 'turista' puesto que ayer ninguno pescador pudo volver a divisarlo. «Un ejemplar como éste no se ve todos los días», recalcaba Víctor. Es muy difícil que se acerque a la costa un pez puede ser bastante peligroso». «Lo que más siento es no haberlo cogido, aunque no lo hubiésemos podido vender y lo tendríamos que haber matado, así que quizá es mejor no haberlo cogido», explicaba.
Las causas
Desde Santander y según comentaba ayer este armador castreño, «nos han comentado que la aparición de esta especie se debe a que el agua está caliente y ellos provienen de agua cálidas. Lo que más me preocupó es que el pez estaba asustado y perdido. Entonces podía ser peligroso».




