ECONOMIA

Hacienda y la agencia financiera del Gobierno trabajan ya en el diseño de estas iniciativas. En el Instituto de Crédito Oficial (ICO) preparan la línea de crédito de 3.000 millones de euros que servirán para que empresas constructoras en dificultades puedan aliviar la situación, negociando con la banca la reconversión de sus préstamos a cambio de alquilar las viviendas ya concluidas durante algunos años. Después podrán recuperar la propiedad y sacarla a la venta, una vez que ya esté superada la crisis y se reactiven tanto la demanda compradora como el crédito hipotecario.
Todo apunta a que los principales beneficiarios de esta medida serán promotores pequeños y medianos de edificios residenciales localizados en zonas con fuerte demanda de alquiler.
Junto a la entidad bancaria con la que tienen contratada su deuda, podrán solicitar la intermediación del ICO para, con recursos procedentes de esa línea especial, mejorar las condiciones del préstamo. Según los casos, optarán por cancelar el crédito existente y contratar uno nuevo o por modificar las condiciones del vigente para alargarlo y suavizarlo, Durante un plazo anual por determinar -se ha hablado de siete a diez años- los alquileres percibidos ayudarán a pagar las cuotas. A la vez que el promotor obtiene liquidez y sale de la situación de asfixia económica, la entidad de crédito puede sacar su préstamo de la lista de dudosos.
Expertos del sector, no obstante, han precisado los límites de esta propuesta. No es viable, por ejemplo, para las segundas residencias costeras, que constituyen buena parte de un parque de 350.000 casas nuevas sin comprador, porque estas viviendas suelen ser habitadas por temporada y no se alquilan todo el año.
Más opciones
La opinión está más dividida acerca de la oportunidad de crear en estos momentos las nuevas sociedades cotizadas de inversión en el ámbito inmobiliario. Por una parte, esta opción podría recortar el ya escaso desarrollo de los fondos que operan en este sector; por otra, algunos expertos ven complicado lanzar un instrumento de este tipo con grandes ventajas para el pequeño inversor, justo cuando los ahorradores contemplan con gran recelo la evolución del valor de las viviendas y nadie da un duro para financiar inmuebles.




