CANTABRIA

La emoción alcanzó su cota mayor cuando llegó el folclore regional con el tenor Juan Carlos Gago. Y cuando quedó patente la solidaridad y la ayuda del Gobierno cántabro a los paisanos más necesitados de Argentina y Cuba. El acto sirvió también para la presentación de un trabajo documental sobre la emigración cántabra a la Argentina, dirigido por Beatriz Miranda, hija de unos fundadores del Centro Montañés, en el año 1923.
Los himnos de Argentina, España y Cantabria abrieron el acto oficial de clausura del IV encuentro de Casas de Cantabria. El consejero de Presidencia y Justicia, Vicente Mediavilla; la secretaría general del departamento, Jezabel Morán, y los presidentes de los dos centros anfitriones, Antonio Duque, de Buenos Aires, y Josefina Sánchez, de Rosario, presidieron a la celebración, a la que asistieron unas 300 personas. Además, estuvo representada la Embajada de España en Argentina, a través de su consejero de Trabajo, Guillermo Hernández.
En su intervención, Mediavilla, resaltó la «obligación de no perder la memoria y tener siempre presente el trabajo de esos cántabros que, hace años, tuvieron que abandonar la tierruca». Así, constató que Cantabria ha sido «históricamente una tierra de emigrantes y fueron precisamente esos flujos migratorios los que posibilitaron que hombres de bien constituyeran los centros para pasar su tiempo de ocio recordando su añorada tierra».
Durante el acto, la secretaria general de la Consejería hizo entrega a los presidentes de las casas de Buenos Aires y Rosario de las ayudas individuales a los cántabros residentes en Argentina y que atraviesan por especiales dificultades económicas. Morán aseguró que la vista a la capital bonaerense le ha servido para «conocer realmente» la realidad de los cántabros que viven en el país.







