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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

Belleza

Unas cinco mil personas asistieron a la gala en la sala Aqua, un evento sin parangón que augura un nuevo rumbo en la región en torno a los certámenes de moda y belleza

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El desfile en ropa sport de Estrada Moda fue uno de los más divertidos, los candidatos no pararon de bailar y animar la fiesta desde el escenario. / DANIEL PEDRIZA
Cantabria al fin alumbró a Miss y Míster 2008. El parto fue largo y sin anestesia. Casi cinco horas de gala plagadas de anécdotas, cuántos aplausos, qué moños y lentejuelas -en el público-, qué de gente. Se repartieron tres mil entradas y a las puertas de la discoteca Aqua-Pirámide se agolparon lo menos cinco mil fans del certamen, que fueron más allá de la 'media etiqueta' recomendada por la organización.
Las señoras arrastraban sus trajes de cola buscando su sitio. La cosa pintaba mal, el motín parecía inevitable, las masas deambulaban entre las mesas, la gala tenía que comenzar... Y el espectáculo empezó brutal, con llamaradas -literal-, Carmina Burana a todo volumen, un opening fantástico en el que los candidatos se volcaron con malabares inspirados en la Grecia clásica. Entonces la calma llegó y no se fue hasta que a la 1.30 de la madrugada varios cientos quisieron besar a Lucila Fernández y a Francisco Ruiz, los flamantes Miss y Mister Cantabria 2008.
Por el camino quedaron los sueños de los 22 restantes, que al menos se llevarán la experiencia de haber protagonizado uno de los eventos más fastuosos de los que, dicen, se han celebrado en la región, poco dada, dicen también, a estos excesos de moda, belleza y glamour.
Detrás del escenario, chicos y chicas se vestían y desvestían, mientras daban la cara los presentadores. Un acierto contar con Mister España 2007, Luis Muñoz, gran comunicador que compartió la misión con la periodista de EL DIARIO MONTAÑÉS Leticia Mena (muy guapa, por cierto, vestida por Carlo Vega); Miss Cantabria 2005, Patricia Ruiz y la ex 'gran hermana' Marta López. A cuatro bandas el asunto resultó dinámico y las bromas sobre los guapos/as quedaban más compensadas «¿Queréis ver a los chicos en bañador?» «¡Sí!», gritaban ellas, algunas realmente alteradas con Juan García, Mister Mundo 2007, entre el jurado.
En la zona 'vip', el consejero de Cultura, Javier López Marcano, celebró ese eslogan 'Cantabria es infinitamente bella', mientras tales bellos montaban la fiesta en el desfile de sport, paseaban palmito en el de traje de baño y coronaban el concurso con el de noche.
Comenzaron las votaciones, salieron los primeros títulos, se acercaba el momento... Qué reñida estuvo la cosa. Salieron los 12 finalistas, cada cual aplaudía y ovacionaba a su favorito. Sonaban ciertos nombres entre el público, pero la decisión fue de los ocho implacables (Carlos Macho, Arantxa Bello, Luigi Ratino, Nelmig Ortega, Paco Llata, Montserrat Castañón, Haydee Martín y Juan García Postigo). Lucila ganó con una sensible diferencia sobre la segunda, Ruth; y Francisco se llevó la banda con un punto de ventaja sobre Guillermo. La casualidad quiso que los dos ganadores fueran vestidos a tono, de dorado transparentísimo. Sandra Veiga entregó muy emocionada la tremenda corona venezolana a su sucesora. La organización dijo ayer que Lucila tiene «un gran potencial». Un diamante «en bruto» que pulirán allá, en Venezuela, la meca del tema, con «algún retoquillo» y sabios consejos para vencer en Miss España 2008.
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