En sólo ocho años ha conseguido lo que un profesional de la televisión espera durante toda su vida. Jorge Fernández, líder durante la franja de emisión de 'La ruleta de la suerte' en Antena 3 (26%) y también conductor de un reality de éxito ('Esta casa era una ruina'), ha sido distinguido con el Premio Ondas al mejor presentador. El jurado, compuesto por profesionales de prestigio del medio, ha valorado su buen hacer y su versatilidad. Todo cambió en la vida de este simpático y animoso vasco de Mondragón, de 36 años, ex jugador de baloncesto de élite, ex profesor de Educación Física, cuando se presentó en 1999 al concurso de Míster España y venció. Y es que en aquel certamen, en la televisión o en el deporte, todo se lo toma de la misma manera, como una competición que tiene que ganar. «Aunque es peligroso porque me he dado más de un tortazo», advierte.
-Refrendado por la audiencia y ahora por los especialistas de la profesión ¿Cómo se siente?
-No es falsa modestia, pero hay mucha gente que se merece este premio, sobre todo por antigüedad. Estoy en una nube. Que fuera nominado a un 'TP' por un programa de entretenimiento como 'La ruleta', bueno, pero tan reconocido como un Ondas, que dan profesionales de prestigio es impresionante. Parece que fue ayer desde que me puse frente a la pantalla en un concurso con Rocito dentro de las mañanas de Campos. Y presentando en solitario, sólo llevo seis años.
-No es fácil mantenerse en la televisión sin estar en programas polémicos, gritones, o en tertulias rosa ¿Ha sido elección personal o suerte?
-Las dos cosas. Siempre he sido muy celoso de mi vida privada. Me dedico a mi hijo y mi familia. No voy a fiestas ni a saraos. Trabajo en la televisión y luego me voy a Bilbao con mi hijo, donde vivo. He tenido que decir que no a unos cuantos programas porque no los consideraba de mi perfil. He elegido los que he ido creyendo que se acomodaban más a mí y creo que he acertado.
-¿Es difícil bandearse en la televisión de hoy?
-Es complicado, pero en qué profesión no es difícil encontrar un trabajo fijo, estable y con un futuro que no sea incierto. Desde luego, fíjate cómo está la tele, donde hay programas que duran un mes, los quitan, los cambian. Con 'Esta casa era una ruina' me bastaron diez minutos del DVD para decidirme. Yo soy muy sentimental, muy emotivo, muy humano, y en cuanto vi que había historias que me podían tocar, pensé que el programa podría transmitir algo. Yo con 'Esta casa .' lloro y sufro de verdad. Esa emoción se traspasa la pantalla y ahí radica el éxito del programa. A mí me gustan espacios como 'El hormiguero' pero no doy el perfil de Pablo Motos ni de Ángel Martín. Y no quería darme un porrazo en el 'prime time'. No hay que coger todo porque sí; esto no es un 'sprint', es un maratón y hay que ser paciente.
-¿Qué no presentaría?
-Vete tú a saber. A lo mejor digo que no a un programa de corazón, sin embargo me gusta el patrón que sigue Jaime Cantizano en '¿Dónde estás corazón?'. No se involucra. Yo me veo alegre en 'La ruleta ' llegando a todo el mundo, a los niños y a los mayores. Pero no es fácil. Ahora tengo la suerte de poder elegir, pero si un día tengo que pagar la hipoteca no sé qué haría.
-Todo empezó porque se presentó a un certamen de belleza. ¿Qué buscaba?
-En realidad, nada. Lo que sí sé es que todo esto no es un cúmulo de casualidades. A mí me gusta ganar; yo he jugado al baloncesto toda mi vida y soy muy competitivo, no me gusta perder en nada. En el concurso quise dar el cien por cien de mí y lo gané. Y cuando tuve la oportunidad de la tele, me dije: me lo voy a currar.
-Ser tan competitivo y querer ser el mejor tiene sus riesgos
-Sí porque me he pegado varios tortazos. Es peligroso.