La coordinadora de actuaciones contra la violencia de género del Gobierno de Cantabria, Silvia Cifrián, llegó a este cargo desde el mundo de la judicatura. En su opinión, enfrentar el maltrato y los abusos que sufren las mujeres exige «insistir e insistir», porque «la labor de unos años, por intensos que sean, no acaba con un problema de siglos». La prevención le parece fundamental y apunta que en los centros educativos de Cantabria se está trabajando «en serio» en todo lo que se refiere a igualdad. La profesional distingue dos caras de la acción: asistir a quien sufre violencia y poner los medios para que estas actuaciones no se reproduzcan y carezcan de soporte social.
-Una crítica recurrente cuando se habla de violencia de género es que no hay medios suficientes para asistir a las víctimas, que los recursos van por detrás de las leyes, normas y decretos. Pero ¿qué se está haciendo bien?
-Se ha avanzado muchísimo en mecanismos de coordinación. Las administraciones y los profesionales ya tienen fórmulas de enlace y esto es muy valioso. Se dan respuestas más rápidas. No me parece, por ejemplo, que en Cantabria se pueda decir que los recursos vayan desacompasados con las normativas. Ya existe una Comisión Contra la Violencia de Género, en la que participan muchos departamentos del gobierno y también existen mesas mixtas en unos 30 municipios en las que las tres administraciones (local, autonómica y estatal) actúan de forma coordinada. También los avances asistenciales están a la vista. Aunque es cierto que en todo hay que seguir hacia delante. Hay que insistir e insistir, pese a que se hayan dado pasos de gigante. Con esta cuestión no todo lo que se pone en marcha acaba de hoy para manaña, pero ahí estamos. Y en la prevención, que es vital.
-¿Y socialmente? ¿cree que se está yendo lo suficientemente deprisa en este sentido?
-Socialmente, el cambio ha sido enorme. Por un lado, las mujeres están reconociendo cada vez primero el problema que sufren. Y, a nivel general, la sensibilización ha aumentado de forma muy significativa. Lo malo es que la gente tiende a sensibilizarse en momentos muy concretos, con sucesos puntuales. Y la conciencia de que existe violencia de género debe ser algo continuado.
-Decía que le importa mucho la parte de la prevención.
-Sí. Es un trabajo importantísimo, a pesar de que los resultados no son ni medibles ni visibles en el corto plazo. Extender la idea de igualdad es básico. Como lo es que todos los mensajes que se reciban, de la familia, del colegio, de los medios de comunicación, vayan en el mismo sentido. En los centros educativos se está haciendo una buena labor. Diría que es el terreno en el que más se ha avanzado. Pero luego hay que tener cuidado para que los niños no reciban mensajes contradictorios. Porque si en la escuela se les enseña unas cosas y en casa o en la tele ven otras....
-De las numerosas campañas que se han difundido últimamente, ¿alguna le gustó en especial?
-Me gusta la del Msinisterio de Igualdad de ahora, que invita a actuar. Y la nuestra para este 25 de noviembre: «No permitas que le toque a nadie, tampoco a ti». Creo que, ante el maltrato o cualquier otro tipo de violencia no se puede permanecer ajeno. Hay que decirle a la gente que el problema de la violencia también es suyo. Me gustan todas las campañas que animan a la reflexión interior. El año pasado, la nuestra decía «¿Y tú te vas a quedar sólo mirando?». Las que no me gustan nada son las que se dirigen a victimizar.
-Cuando usted se presenta como coordinadora de las actuaciones contra la violencia de género ¿qué reacción observa a su alrededor? -Ninguna en especial, la verdad. Aunque sí creo que la palabra violencia no le agrada absolutamente a nadie. Hubo un taller en 'Espacio Mujeres' con ese nombre y lo acabamos cambiando. De todas formas, mi trabajo tiene mucho menos mérito que el de las profesionales que están en contacto directo con las víctimas, en las casas de acogida, en los centros. Ellas sí que tienen valor y se merecen todo el reconocimiento.